Siesta

Shutterstock

El poder de la siesta durante el día

La ciencia avala sus beneficios

03 de julio de 2016 11:58 am

Por: GDA / El Mercurio | Chile

Para dominar el arte de la siesta y sacarle el máximo provecho, hay una serie de reglas que conviene seguir, advierten los especialistas.

"Una siesta breve, de no más de 20 o 30 minutos, puede aumentar el estado de alerta, la concentración y la atención por hasta 4 horas; además, aumenta en 10% la capacidad de aprendizaje", comenta Matthew Walker, psicólogo e investigador de la U. de California en Berkeley (Estados Unidos), quien ha realizado varios trabajos en torno al tema.

Según ha investigado, las siestas son necesarias para evitar que se sature el almacenamiento de información en la memoria a corto plazo. "Son favorables para dar espacio a nueva información y poder asimilarla de mejor manera", explica.

SI TE INTERESA: ¿Dormir con brasier es malo para tu salud?

La Agencia Espacial Norteamericana (NASA), en un estudio realizado en 2011, determinó que el tiempo adecuado para una siesta es de 26 minutos. Dos años más tarde, la Escuela de Medicina de Harvard y la Clínica Mayo corroboraron en investigaciones paralelas que la siesta debe durar entre 20 y 30 minutos, porque de lo contrario puede causar somnolencia.

De hecho, la Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos recomienda dormir ese lapso en el día, "para mejorar el estado de alerta y el rendimiento sin quedar aturdido o que interfiera con el sueño nocturno".

Precisamente, la idea es no llegar a la fase de sueño profundo, lo que provoca que al despertar la persona sufra dolor de cabeza o la sensación de "cuerpo cortado", como explica el doctor Patricio Peirano, coordinador del Centro del Sueño de Clínica Indisa y jefe del Laboratorio del Sueño del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (Inta), de la Universidad de Chile.

Una siesta corta también protege al corazón. Así lo plantea un estudio publicado en la revista Archives of Internal Medicine, en el cual observaron que dormir 30 minutos en la tarde, por lo menos tres veces a la semana, reduce en 37% el riesgo de muerte por una enfermedad cardiovascular. "La siesta produce el mismo efecto que una aspirina o el ejercicio, pues da una sensación de tranquilidad y reduce la presión arterial", afirma el doctor Dimitrios Trichopoulos, de la Escuela de Salud Pública de Harvard y autor del trabajo.

También se ha visto que reduce el estrés, ya que durante ese breve lapso de sueño se libera la hormona de crecimiento que, entre otras funciones, inhibe los efectos del cortisol, hormona responsable del estrés y de la debilidad del sistema inmunológico.

Cuestión de hormonas

Que el sueño baje justo después de almuerzo no tiene nada que ver con lo que se ha comido. La siesta responde a un fenómeno fisiológico, según explica el doctor Jorge Lasso, neurofisiólogo de la Unidad del Sueño del Hospital del Trabajador.

"Tenemos un ritmo biológico que nos mantiene despiertos o dormidos a lo largo del día. En eso influyen algunas hormonas, como los corticoides, que tienden a aumentar en las mañanas y sufren una caída entre las doce y las cuatro de la tarde. Eso es lo que produce la sensación de somnolencia", precisa.

Eso explica, por ejemplo, que los accidentes sean más frecuentes en ese horario, al igual que en la madrugada (entre las cuatro y las ocho de la mañana).

SI TE INTERESA: 5 beneficios que obtiene tu piel cuando duermes bien

El gran problema en la actualidad es que la dinámica de las sociedades modernas no da espacio a la siesta. En países como Japón o Estados Unidos hay empresas que han establecido normas al respecto, y con buenos resultados en cuanto a productividad.

En ciudades como Buenos Aires y Santiago ha crecido la popularidad de los "siestarios", en los que se paga por una pequeña habitación para dormir una breve siesta.

En Chile, en 2003 el diputado Rodolfo Seguel propuso crear una "ley de la siesta", que modificaba el Código del Trabajo incorporando el derecho a 20 minutos de siesta después de la colación. Su idea fue rechazada.

Un problema que no es irrelevante es que las personas están durmiendo menos en las noches, advierte el doctor Lasso. "En promedio, una hora y media menos que hace cien años. Entonces hay una deuda de sueño durante el día".

Pero la siesta no es recomendable ni útil para todos. "En personas con ciertos trastornos del sueño puede ser más perjudicial", dice Peirano.

Santo sueño

Quienes disfrutan del descanso después de almuerzo deben agradecer a San Benito Abad, fundador de la orden benedictina. Se dice que en el siglo VI enseñó a los monjes a fabricar relojes para contar las horas y, así, asignar a cada una de ellas una regla u obligación. La "hora sexta", pasado mediodía, estaba destinada al descanso, que con el tiempo derivó en la palabra siesta.

Presiona aquí para visitar nuestra portada.

Cargando...

Continuar

Publicidad

x