Humans of New York

José Maldonado fue abordado por el fotógrafo de Humans of New York. El post en la página ha sido compartido más de 4,000 veces. / Captura / Facebook / Humans of New York

Habla el barista boricua retratado en “Humans of New York”

El emigrante de Trujillo Alto insiste en que la ciudad se puede tener un buen empleo si se exige

30 de junio de 2016 07:34 pm

Jorge Figueroa Loza | [email protected]

Ayudar a su hermana a vender una casa en New Jersey hace tres años llevó a José Maldonado a mudarse a la ciudad de la Gran Manzana y establecer un negocio de café que desde este miércoles cobró notoriedad gracias a su relato en la popular cuenta “Humans of New York” en las redes sociales.

Maldonado, de 34 años y oriundo de Trujillo Alto, enfatizó en su microhistoria que en la ciudad de los rascacielos se tiene que perder la humildad para exigir buenas oportunidades, las que asegura existen en cantidades.

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“Si no preguntas y no te pones potrón como uno dice, te siguen aplastando. En Puerto Rico, poco a poco te van a tirar la verdad. Acá siguen con la cara de lata”, expresó sobre cómo logró bajar considerablemente el alquiler de su espacio en ferias para dar a conocer su negocio ambulante “Don Café”.

Antes de cobrar fama en el ciberespacio, Maldonado se formó en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Carolina, donde obtuvo un grado en Administración de Hoteles en Restaurantes.

Montó dos negocios en Puerto Rico. El primero fue un restaurante de sushi en Bayamón, que terminó vendiéndose. El segundo, una pizzería pequeña en Ocean Park que terminó cerrando debido a que no tenía una camioneta para suplir todas las necesidades de la apuesta.

Tras ayudar a su hermana a restaurar y vender un hogar en New Jersey, se mudó a Queens para luego conseguir trabajo en un restaurante de sushi.

“Me dijeron que me pagaban 10 pesitos la hora. Si fuera en Puerto Rico, el salario ayuda, pero acá no. Un panita me dijo que cuando fuera allá que pidiera porque hay dinero. Yo mismo me quedé bobo (cuando pidió aumento y se lo dieron). Si vienes con mentalidad de la Isla, vas a fracasar. Tienes que venir a comerte el mundo. Nueva York tiene para eso, hay abundancia”, relató.

Fue en el restaurante donde conoció al colombiano César Pineda, quien buscaba aprender las artes de barista. Maldonado le enseñó lo básico que aprendió durante cursos en Puerto Rico. Después de las clases, Pineda lo motivó a aventurarse para crear el negocio con la marca colombiana de “Señor Café”.

La idea se confeccionó en un Jeep Wrangler de 1957, donde se adaptaron las cafeteras, una de 60 años. La gira para darse a conocer comenzó en las numerosas ferias que se celebran todas las semanas por todo Nueva York.

Como contó a Humans of New York, tenía que pagar $600 por renta, gasto que no podía compensar con las ventas hasta que abrió la boca para preguntarle a un artesano a su lado sobre los precios, que rondaban entre los $200.

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“Creo que (los organizadores) vieron el carrito bien puestecito (cuidado y atractivo) y pensaron que vendíamos un montón”, dijo Maldonado, que entiende la subida de costo por alquiler no fue por discriminación o racismo.

“No puedo decir que fue eso. Pasa con todas las razas. Uno cree que existe cierta humildad y confianza, cierta ética de que todos van a pagar tanto. Eso no se dio de esa manera. Tienes que pedirlo”, recalcó.

En la actualidad, Maldonado tiene su kiosco en Columbus Circle, ubicado a la entrada de la esquina suroeste de Central Park (Broadway con la calle 59).

Los planes para el futuro son la apertura de una tienda en Queens el próximo 16 de julio, más la creación de dos puestos ambulantes extra. Más adelante, desea establecer la marca en la Isla.

Recepción tras post

Tras el post en “Human of New York”, que ha sido compartido más de 4,000 veces en Facebook con más de 2,000 comentarios hasta la fecha, la clientela subió.

“Se ha vendido mucho. La gente llega, se identifica, sigue la página fielmente. Viene más a hacerme preguntas del fotógrafo (Brandon Stanton). Parece que a pesar de la fama, se mantiene bien escondidito. Él pone lo que tú realmente le dices. Fue una experiencia bien buena”, indicó.

Maldonado cerraba el negocio y cuando salió de uno de los baños del parque, Stanton se le acercó para tomarle una foto. La conversación fue extensa hasta que lo invitó a tomar un café y le presentó el concepto.

Acto seguido, sugirió tomar una fotografía junto al ‘carrito’ y apuntó en su celular las expresiones que luego colgó con la foto.

“Lo más que me gustó, te saca las palabras, muy buenas preguntas. Te da ganas de hablar con él”, añadió.

Entre los clientes que sirve “Don Café” se encuentran muchos turistas, personas que “no vuelves a ver nunca”. También están los locales, que viven cerca, gente retirada, que corre por el parque y los que trabajan dando giras por la ciudad.

“Estamos estables. Seguimos creciendo”, aseguró. 

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