Ashlee Ann González

Wanda Liz Vega / Para ÍNDICE

FOTOS: La admirable determinación de la “viejita costurera”

A sus 19 años, Ashlee Ann González Cardona ha logrado acumular clientas que acuden confiadas a ella buscando ser vestidas para ocasiones especiales

23 de junio de 2016 07:00 am

Por: Libni Sanjurjo | [email protected]

Ashlee Ann González Cardona tiene solo 19 años de edad, pero se siente “bien grande”, como si hubiese vivido el doble de tiempo.

Con casi dos décadas de vida, la joven ha logrado ganarse clientas que acuden a ella buscando ser vestidas para ocasiones especiales, confiadas en su dominio en la costura, una pasión que no conoce de fronteras y que revela en las largas horas que pasa cosiendo, así como en la paciencia con la que se viste cada vez que las costuras no salen como lo esperado.

“Cuando la gente me llama, no me creen que tengo 19 años”, cuenta la vegabajeña.

“Estoy buscando a la costurera”, menciona que le han dicho.

“Sí mucho gusto”, ella ha respondido.  

“¡¿Es usted?! Yo pensaba que era una viejita”, le contestan.

Los clientes llegan al taller que sus padres le habilitaron en la casa familiar.

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El cuarto inferior del hogar solía usarse como “family room” hasta que se convirtió en un espacio de telas, revistas de modas, carpetas de diseños, hilos, trajes, máquinas de coser e incluso muebles de espera para la clientela. Ese es su espacio, donde se siente feliz.

“Mi trabajo me hace feliz. Me hace sentir completa. Me ayuda a crecer”, confiesa sobre aquel lugar.  

Su amor por las telas e hilos inició cuando era pequeña, influenciada por el arte de un abuelo artesano de la madera, Pedro Cardona, y una abuela costurera, Dolores García. Fue durante esa época que su abuelo le dio su primer croqui. “Esto te va a servir para que tú hagas lo que te gusta, que es la ropa”, cuenta. 

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De los dibujos pasó a la tela, principalmente porque veía coser a su abuela, y deseo aprender. “Yo coso porque la vi a ella cosiendo”, recuerda sobre su abuela, la mujer que le regaló su primera máquina de coser.

Ya la semilla estaba sembrada… solo había que esperar para que germinara.

A los 16 años, Ashlee Ann comenzó a tomar clases de ilustración; al poco tiempo, a los 17, inició las clases de costura, todo mientras seguía estudiando la escuela superior y trabajaba (desde cuarto año). Inicialmente, lo hacía como hobby, pero el asunto fue tomando forma de profesión.  “Siempre me gustó, pero no sabía si ir a la universidad a estudiar moda”, expresa. 

UN CAMBIO DE RUMBO

Mientras toda esta esta actividad transcurría, Ashlee se quedó sin trabajo y se le ocurrió preguntar quién quería que le hiciera un traje para senior prom. “En un mes me llegaron cinco nenas”, dice. “Era la primera vez que hacía un traje para alguien de afuera. Nunca me había atrevido a hacer un traje. ‘Vamos a ver cómo me va’, me dije”, cuenta. A los tres meses, la joven recuperó su antiguo empleo, sin embargo, ya había probado el sabor de ser su propia jefa, y no quería regresar. Al mismo tiempo, se acercaba el periodo navideño, por lo que resurgió una nueva oportunidad para tener nuevos clientes.

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Desde entonces, la joven costurera no ha parado. “Yo me siento tan viejita con todo lo que he hecho. Ha sido todo tan rápido. A mi edad no todos hacen esto”, sostiene.

Pero Ashlee está muy lejos de ser una persona mayor. “Apenas estoy comenzado a vivir. Esto es poco. Yo sé que puedo hacer mucho más”, menciona.

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La jovial y enérgica chica, que ya ha creado como requisito de sus cursos de costura dos colecciones, define su estilo como diseñadora clásico romántico, de colores crema y encajes, además de inspirarse en la época de los años 50 y 60.   

Por lo que me cuentas, estás muy enfocada en la costura...

“Lo que me inspira a estar bien enfocada es que me considero súper independiente. Una vez te abres como al mundo…  yo de nena ya había tenido mi primer trabajo, antes de graduarme, y ya estudiaba costura, y eso me hizo independiente… El ser tan independiente es lo que me enfoca… No me gusta valerme de nadie… Y si yo quiero seguir dándome a conocer, me tengo que enfocar en lograrlo… nadie puede hacer esto por mí”.

¿Por qué te gusta vestir a la gente?

“Eres parte de una fecha especial, por eso buscan un diseñador. Soy importante ese día en ti porque te vestí, me hace sentir importante… Mi satisfacción es cuando se mira en el espejo y veo esa sonrisa, y veo que el trabajo valió la pena. Ahí la frustración (que pude haber sentido durante el proceso) valió  la pena… Esto te enseña que el valor del dinero que te gana, no vale más que lograr ver esa sonrisa.”

¿Te sientes profesional?

“Ya yo me siento profesional, porque me dedico a esto; por la responsabilidad, un profesional debe tener mucha responsabilidad con su trabajo. A lo mejor el año pasado todavía era un hobby, ya hoy no, ya tengo un contrato. Ya hay una estructura. Es algo profesional.”

Sus sueños parecen no conocer de límites.

Los planes de Ashlee incluyen terminar su asociado en costura, seguido de un bachillerato en Administración de Empresas; así mismo, un internado de alta costura en Francia, un atelier y una tienda on line de trajes de baño. Y para lograr todo eso, hay que abrazar la paciencia, y Ashlee definitivamente la tiene. “Uno ama esto –afirma– si tú tienes esa paciencia”. 

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