Nacimiento de David José

Luego de 40 semanas de embarazo, Kiara Suárez dio a luz a su niño David José Calo Suárez en compañía de su esposo, Emmanuel Calo. / Para ÍNDICE / Alvin J. Báez

Llegar al mundo en un parto humanizado

Luego de vivir una cesárea, Kiara Suárez dio a luz a su segundo hijo rodeada del cariño de su familia, el tacto sensibilizado de una partera y el apoyo de una doula

05 de mayo de 2016 06:00 am

Por: Némesis Mora Pérez | [email protected]

El Gallo cantó justo cuando el reloj marcó las 12:30 de la mañana. Como si supiera. Como si le estuviera gritando al mundo que una nueva vida está por nacer.

Kiara Suárez apenas lo escucha. Lleva aproximadamente 20 horas en el proceso de parto. Trae la mirada cansada y su cuerpo está en pleno trance.

En su barriga aún quedan rastros de una cesárea no deseada. Aunque han pasado tres años de haber dado a luz a Adriana, el frío del hospital no le trae buenos recuerdos. Tampoco el trato frígido de las enfermeras. En definitiva, el parto por cesárea “fue una experiencia frustrante y traumática” para ella.

Por eso decidió dar a luz en su humilde hogar en la calle Gardenia en Trujillo Alto. Rodeada del cariño de su familia, el tacto sensibilizado de una partera y el apoyo de una doula; tratando de remendar lo que para ella fue un error y queriendo un parto más humanizado.

Entre pujo y pujo, ya se logra ver una cabecita con pelos negros y lanosos. La abuela está culeca con esa escena, aunque hecha una bola de nervios y sentimientos. Es la primera vez que logra ver a su hija en el proceso del parto.

“Cuando dio a luz a Adriana, nunca me dejaron pasar para ver el parto. Cuando tuve la oportunidad de subir al cuarto, ya todo el proceso había terminado”, dijo la mamá de Kiara, Sonia Rivera.

Kiara, de 24 años, susurra casi sin mover los labios que no puede más. Ante esto, su esposo Emmanuel Calo, de 30 años, la bombardea de tiernos besos y frases cariñosas. Pero ella no está en el mood de escucharlo. Prefiere su presencia silente.

“Shhhh, cállate y no me sueltes”, le decía Kiara con autoridad.

Lo que sí quiere es comer hielo, más silencio y menos luz. También le dio con gatear en la cama para apaciguar el dolor. De hecho, también le dio con reírse y llorar. Ambas cosas bastante a la par. Es increíble verle cambiar el semblante y ánimo en tan corto tiempo.

Aunque repite innumerables veces que está muy agotada para seguir, todos en el cuarto saben que sí puede. Lleva más de nueve meses tomando clases de parto junto a la partera Yessenia Gómez, además de que el bebé está justo en el canal vaginal, ready para salir. Aunque el cansancio la duerme entre intérvalos.

“Es como si se hubiera dado un shot de morfina. El mismo cuerpo, de manera natural, se duerme y da shutdown. Luego vuelve en sí para seguir con el pujo”, explicaba la enfermera partera.

A la 1:08 de la mañana se levantó de uno de esos naps, que duraban solo segundos, y sacó una fuerza fascinante. Con ese pujo, el mundo le dio la bienvenida a David José Calo Suárez, quien apenas lloraba.

“¡Lo logré! No lo puedo creer”, gritó Kiara con emoción, llevándose el bebé al pecho. “Esperé tanto este momento. Te amo tanto”, decía mientras le hacía cucamonas a David José.

Cuando se hicieron las 2:30 de la mañana, todos en el cuarto traían una felicidad peculiar y muy propia.

Sobre las mejillas de Sonia sobresalían lágrimas de orgullo por el nuevo puesto de abuela. A papá lo exaltaba una sonrisa casi permanente. Mientras, mamá yacía sobre la cama saciada de amor. Estaba endiosada con David José en brazos. Sentía que todo lo podía y nada más parecía importarle.

“Lo logramos”, le susurró con cansancio al recién nacido.

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