Pareja

San Valentín: ¿amenaza la moral?

Gobierno camboyano teme que esta celebración corrompa a los jóvenes

14 de febrero de 2016 10:43 am

Por: EFE | Phnom Penh

Las calles de Phnom Penh se llenaron en San Valentín de parejas que celebraron hoy su amor, pero para el Gobierno camboyano esta fiesta amenaza la moral tradicional local, que exige que las jóvenes lleguen vírgenes al matrimonio.

El Ministerio de Educación alertó esta semana en una carta enviada a las escuelas que San Valentín puede causar que los jóvenes "se olviden de estudiar y pierdan su reputación y la de sus familias", en línea con tentativas de años anteriores para frenar "una celebración que no es un evento tradicional camboyano".

Un estudio elaborado entre 2009 y 2014 por el investigador camboyano Tong Soprach, asocia San Valentín con problemas como la violencia sexual y la falta de uso de anticonceptivos y pone en evidencia la ausencia de educación sexual en el país asiático.

Según la encuesta, que preguntó a 715 camboyanos entre 15 y 24 años, casi la mitad de los varones entrevistados afirmaron que estarían dispuestos a tener sexo no consentido si su pareja se niega, y cerca del 30% de los que tienen pareja apuntaba a que no iba a usar preservativo el 14 de febrero.

"Una de las consecuencias que debemos advertir a los jóvenes es que la virginidad es muy importante para ellos, si les ocurre algo se sentirán avergonzados, y pueden recurrir al suicidio o al aborto", asegura a Efe Tong Soprach.

En la Universidad Real de Phnom Penh (RUP, en inglés), entre los jóvenes que charlan animados en grupos, varios aseguran que la situación va más allá de la influencia de una fiesta occidental.

"Solo informan unos días antes de San Valentín, por lo que no creo que vaya a tener mucho efecto. Si de verdad quieres cambiar la mentalidad y enseñarles para que se protejan quizás podrías hacerlo a través de anuncios en televisión y durante todo el año, y hacerlo parte de la educación", opina Sanita, una estudiante de periodismo de veinte años.

Kong Sreylin, estudiante de Historia de 19 años, y que al contrario que Sanita proviene de una zona rural, dice que "las expectativas de los hombres en este día pueden causar problemas y afectar la cultura jemer, que considera que la virginidad es importante antes del matrimonio".

En el curso académico 2015-2016, el ministerio de Educación introdujo una asignatura de salud sexual y reproductiva en las escuelas para los adolescentes de entre 11 y 17 años, pero pese a la multitud de vendedores de rosas y globos que hoy inundaron las calles de la capital -donde los moteles colgaron el cartel de completo- hablar de sexo en Camboya continúa siendo tabú.

"La única manera de hacer que todo el mundo entienda cómo de seguro o no seguro es el sexo es discutirlo y ponerlo sobre la mesa, y no estar avergonzados, las madres con las hijas, también necesitan saber cómo poder hablar sobre ello", cuenta Sanita.

La presión de comunidades y familias para las madres solteras en la conservadora sociedad camboyana, sobre todo en las provincias, es un factor que empeora el silencio de las víctimas de violencia sexual.

Para Rodrigo Montero Cano, asesor de la Agencia Alemana de Cooperación para el Ministerio de Asuntos de la Mujer, el bajo número de denuncias a la policía demuestra que no existe una respuesta adecuada por parte de las autoridades y refleja el nivel de impunidad en Camboya.

Según un estudio de Naciones Unidas de 2013, uno de cada cinco camboyanos ha violado a su pareja y la mitad de ellos lo hicieron a una edad inferior a los veinte años.

En el campus principal de la RUP, el veinteañero Thy Manith argumenta que "generalmente, la mujer también quiere hacerlo, pero en general no es forzada, solo que en muchos casos tiene que pretender que no quiere".

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