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Apuestan a las emociones para el aprendizaje

Evidencia científica revela que el fomento de las emociones positivas mejora la capacidad de aprender y de tener un mejor desempeño académico

04 de enero de 2016 09:10 am

Por: GDA / El Mercurio

Actividades como fijar la atención en la respiración o centrarse en seguir las instrucciones de quien está hablando -por mucho que lo que esa persona dice a veces se contradiga con lo que está haciendo- son dinámicas que, bajo una segunda mirada, ayudan a practicar el autocontrol y generar un ambiente de mayor bienestar, algo que siempre es bienvenido dentro del aula.

"Hay mucho sustento científico que dice que el fomento de las emociones positivas no solo sirve para generar un mayor bienestar psicológico, sino que mejora la capacidad de aprender y tener un mejor desempeño académico", comenta Adler, mexicano residente en Estados Unidos, donde se doctoró en Filosofía y Psicología Positiva.

"Como creo en el fundamento de que uno no puede dar aquello que no tiene, el punto de partida que propongo es el de formar y capacitar a directivos y profesores en torno a estas habilidades para la vida. Queremos que ellos entiendan y vivan los conceptos de presencia plena, pensamiento creativo e identificación de fortalezas. Así después pueden transferírselos a sus alumnos", explica.

Para lograrlo su sugerencia no pasa por necesariamente transformar en un ramo extra el aprendizaje en torno a las emociones, sino que "generar instancias de retiro, donde se trate de desconectar lo más posible a quienes forman parte de la comunidad de una escuela, incluidos los apoderados", dice.

Menos víctimas

Invitado a Chile por la Fundación Sara Raier de Rassmuss, durante su visita Adler enseñó sobre conceptos relacionados con la atención plena -su propuesta para los retiros- a profesores de la comuna de Cerro Navia.

"Lo esencial es que esto no quede como algo teórico, sino vivencial. El mindfulness (también llamado meditación consciente) es como un músculo: la primera vez que lo haces es difícil y estás distraído. Pero, entre más lo practicas, más fácil se vuelve y más sencillo es traspasar a los estudiantes la sensación de tener control sobre sus pensamientos y emociones. Estas definitivamente son un ingrediente esencial para crear un ecosistema de aprendizaje", cree.

Sus palabras nacen de la experiencia que le ha traído trabajar con el gobierno de Bután desarrollando un plan de estudios que explícitamente incluye ideas de psicología positiva.

Y es que el país al sur de Asia se caracteriza por haber reemplazado el concepto de Producto Interno Bruto por el de Bienestar Interno Bruto: para hablar de éxitos, Bután mide qué tan felices son las personas que allí residen, una idea que gobiernos como el de Australia, con quien Adler también trabaja, ya buscan imitar.

Entre las cosas que el especialista ha aprendido en sus viajes está que "los jóvenes que vienen de contextos vulnerables son quienes más se benefician de estos programas. Personas que tenían lo que llamamos una indefensión aprendida, que se sentían víctimas de sus circunstancias y sin control alguno de lo que sucedía, aprenden a identificar sus bienes y fortalezas, a saber utilizar lo que tienen para llegar donde quieren".

Otra cosa es que si se debe privilegiar, siempre es útil capacitar a profesores trabajando con adolescentes. "Una edad particularmente maleable", dice Adler.

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