Día Internacional de los Voluntarios

Desde la izquierda, Melvin Peña, Yaira Castellón, Coral Rocío Acevedo, Luis Gabriel Otero y Vaneangelie Díaz. / Para ÍNDICE / Wandaliz Vega

Gestores de esperanza

La labor del voluntario cobra ahora más importancia y fuerza que nunca

Cuando la labor del Departamento de Educación y de otras agencias públicas no es suficiente, el interés de muchos voluntarios en Puerto Rico cobra sentido.

Mañana se celebra el Día Internacional de los Voluntarios, y en Puerto Rico abundan por montones. Una de ellas es Vaneangelie Díaz, quien no se cansa de enfatizar la importancia de enseñar a través de las bellas artes.

La santurcina es fotógrafa profesional y su habilidad con el lente la imparte a estudiantes de escasos recursos mediante cursos gratuitos de los cuales ya empieza a obtener resultados.

Como ella hay cientos de jóvenes trabajando con el propósito de ver desarrollarse a miles de estudiantes del país, pero asegura que su labor voluntaria no está siendo apreciada como debe ser.

“La gente piensa que para ser voluntario necesitas un diploma o ser joven. Esto no es correcto, cualquiera puede aportar al bienestar social”, manifestó la joven, quien por los pasados tres años ha laborado en el Centro para el Desarrollo del Voluntariado, cuyas oficinas ubican en la Universidad del Sagrado Corazón.

Sus expresiones no se alejan en lo absoluto de lo que piensan sus compañeros, pues aseguran que el trabajo del voluntario es uno que sí tiene recompensas y no se hace sin esperar nada a cambio.

Para un voluntario, su faena tiene costo, pero no se trata de uno económico, más bien de la satisfacción de lograr lo que se propone. De eso pueden vivir muchos de lo que se dedican a este tipo de tareas, según narró Melvin Peña, también emprendedor dentro del marco del voluntariado.

Tanto él, como el resto de los jóvenes entrevistados por ÍNDICE coincidieron que el propósito del voluntariado, ha cobrado más auge que nunca, especialmente ahora, en momentos en que Puerto Rico atraviesa una crisis económica por la escasez de empleos. Y mientras muchos continúan la búsqueda de un trabajo, Yaira Castellón, líder voluntaria, califica sus servicios sociales como una oportunidad de empleo que enaltece su resumé.

Las historias de estos artesanos de esperanzas son narradas a diario por sus mentores en el Centro para el Desarrollo del Voluntariado, que lleva activo desde el 2007.

Son precisamente estos instructores quienes pueden dar cátedra del sacrificio que conlleva ser un voluntario, pero también del regocijo con el que se nutren para seguir dándole la mano al prójimo, y ayudar a levantar un país.

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