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VISUALES: Tiene 92 años y cuenta su vida como espía de la CIA

Estuvo en el D-Day, espió en Moscú y se jubiló a los 90 de la agencia de seguridad

25 de noviembre de 2015 07:00 pm

The Associated Press | Washington

Hugh Montgomery nunca ha escrito un libro de memorias, como la mayoría de los espías de su generación.

Pero sus aventuras como combatiente en la Segunda Guerra Mundial, frío agente de la CIA y figura relevante en los pasillos del poder en Washington podrían haber llenado docenas de libros.

Montgomery participó en el Día D en Normandía con la 82da División Aerotransportada. Se infiltró tras las líneas enemigas con la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS por sus siglas en inglés), el germen de la CIA, y estuvo entre los primeros estadounidenses que entraron en el campo de concentración de Buchenwald. Tras regresar a Harvard para obtener un doctorado y trabajar como profesor, se unió a la por entonces recién formada CIA, donde dirigió operaciones de espionaje de los soviéticos en Roma, París, Viena, Atenas y Moscú.

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"Diría que es uno de los padres fundadores de la CIA", dijo Leon Panetta, que se hizo asesorar por Montgomery ocasionalmente durante su etapa como director de la agencia de espionaje estadounidense.

Montgomery, que dejó la CIA en mayo del año pasado a los 90 años, fue homenajeado con el premio William D. Donovan durante una reciente cena de gala de la OSS Society, que recauda fondos para abrir un museo y a la que asistió Panetta.

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Al regresar del servicio exterior, Montgomery dirigió la oficina de inteligencia del Departamento de Estado, alcanzó el rango de embajador y pasó a ser una leyenda viviente de la CIA, cuyo director John Brennan lo describió como "uno de los grandes héroes de nuestra época" al entregarle la Medalla a una Carrera Distinguida en el Servicio de Inteligencia el año pasado.

Una fractura en un pie le dificulta hoy a Montgomery levantarse y bajar las escaleras de su casa suburbana próxima a la sede central de la CIA en Langley, Virginia. La muerte de su esposa, con quien estuvo casado 66 años, en febrero, dejó un gran vacío.

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Pero con sus 92 años conserva su lucidez y le encanta contar historias de su vida.

Luego de cursar un semestre en Harvard, se enroló en las fuerzas armadas en 1941, antes del ataque a Pearl Harbor, y se ofreció como voluntario para servir en la fuerza aérea. Habla de su salto en paracaídas en el Día D como si hubiese ocurrido ayer.

"Estaba muy oscuro y cuando mirabas hacia abajo lo único que veías era tal vez unos proyectiles rastreadores que venían en tu dirección", señala.

Hablaba ocho idiomas, incluido alemán, por lo que fue reclutado por una unidad especial de contrainteligencia de la OSS, que fue una agencia de espionaje de elite durante la guerra.

A menudo se le ordenó infiltrarse detrás de las líneas enemigas en Alemania para secuestrar a algún nazi capaz de ofrecer información valiosa. Generalmente tenía la dirección exacta donde ubicar a su objetivo, probablemente conseguida por los servicios de inteligencia británicos, que habían descifrado los códigos alemanes, según Montgomery.

En abril de 1945 se encontraba en un vehículo con otros cinco agentes de la OSS, buscando a un físico nuclear en el este de Alemania, cuando se toparon con un sector despejado y un "olor nauseabundo".

Posteriormente se enteró de que era Buchenwald, un campo en el que habían muerto 56.000 prisioneros. Los sobrevivientes acababan de tomar el control del lugar y Montgomery recuerda que su grupo pasaba junto a guardias con los brazos en alto, que trataban de entregarse a cualquier estadounidense con el que se cruzasen.

"Muy pocos presos estaban de pie. Fue algo inimaginable", expresó.

Les dio a los sobrevivientes todos sus cigarrillos y se comunicó por radio con el ejército estadounidense, rompiendo el protocolo. Algunos sobrevivientes le dieron una bandera nazi de la SS que ondeaba en el lugar.

Montgomery le dijo a los expresos que se tenía que ir. Le hicieron un pedido: Que no se llevase a los guardias.

"'Son todos suyos', les respondí".

Tuvo pesadillas con el campo de concentración, pero dice que su servicio durante la Segunda Guerra Mundial le permitió conocer a su futura esposa, Annemarie, en un remoto pueblo de montaña austríaco. Tuvieron dos hijos, uno de los cuales trabaja en la Agencia de Seguridad Nacional.

Después de la guerra, Montgomery fue reclutado por el famoso agente de la CIA Richard Helms para que se uniese a la agencia. Fue enviado a Berlín, donde trabajó en un túnel secreto diseñado para interceptar comunicaciones de los soviéticos.

A principios de la década de 1960, se le encomendó Montgomery, por entonces subdirector de la oficina de Moscú, recoger una información recabada por un informante soviético durante una cena en la casa del embajador estadounidense.

Tuvo que pararse en el inodoro para sacar el paquete, que había sido colocado en el tanque de agua, cerca del techo. De repente comenzó a fluir el agua y Montgomery se empapó el brazo.

Annemarie le tomó del brazo y Montgomery logró salir de la residencia sin que nadie se diese cuenta. El paquete contenía información recabada por el coronel Oleg Vladimirovich Penkovsky, conocido como "Hero", que ayudó al presidente John F. Kennedy a superar la crisis de los misiles cubanos, según la CIA.

Montgomery sirvió en la CIA durante sus períodos más duros, de golpes, asesinatos y los interrogatorios de detenidos tras los atentados del 11 de septiembre del 2001, hoy considerados una forma de tortura. No dice que la CIA tenga un historial impecable, pero está convencido de que ha hecho un trabajo muy positivo.

"Nadie sabe todo el bien que ha hecho", afirmó. "¿Qué si cometió errores? Sin duda. El espionaje no es una ciencia exacta".

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