Carmen Medina López

Wanda Liz Vega / Para INDICEPR.COM

FOTOS: Se gradúa de bachillerato a los 64 años

Carmen Medina López abandonó la escuela al culminar su sexto grado para dedicarse a trabajar y aportar al ingreso de su familia

11 de junio de 2015 08:55 pm

Por: Cristina del Mar Quiles / Para INDICEPR.COM

En la realidad de Carmen Medina López la universidad no existía como una posibilidad. La mujer de 64 años abandonó la escuela al culminar su sexto grado para dedicarse a trabajar y aportar al ingreso de su familia que residía en el campo de Cayey.

Pero contra sus propios pronósticos, la madre de tres hijos y abuela de otros tres nietos recibió hoy su diploma de bachillerato en Trabajo Social durante la graduación de la Universidad del Turabo, que se celebró en el Centro de Convenciones de Miramar, en San Juan.

“Estar aquí es un sueño”, concedió sonriente la graduanda durante el desfile en el que recibía abrazos y felicitaciones de jóvenes que junto a ella celebraban la culminación de sus grados universitarios.

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Y es que, según contó, cuando era niña, las limitaciones de su familia, en la que nadie había llegado a cursar estudios superiores, la hicieron pensar que en asuntos de educación era suficiente saber leer y escribir.

Por 20 años se dedicó a la industria de la aguja. Después, laboró en un vivero y más tarde en una lavandería.

Fue un encuentro casual con una conocida lo que la motivó a completar su cuarto año en la Escuela para Adultos en Caguas, cuando tenía 50 años. Casi 10 años más tarde, quiso estudiar en un instituto religioso, pero le hacía falta un bachillerato. Entonces, sus hijas la animaron y optó por el Trabajo Social en la Universidad del Turabo en Cayey.

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“Escogí el Trabajo Social porque me gusta mucho poder interactuar con las personas, me encanta hablar y el trabajador social debe tener ese deseo de comunicación con los demás para poder llegar a ellas”, comentó quien colabora voluntariamente con el Departamento de Corrección y Rehabilitación como capellana en el Complejo Correccional de Guayama.

Pero a pesar de su interés, culminar el grado no fue tan sencillo. Medina López se topó con computadoras, programas y tecnologías que nunca había visto y compartía en cada clase con jóvenes que habían nacido cuando ya existía el internet. Fueron, sin embargo, esos mismos compañeros quienes le dieron la mano para poder acoplarse a la vida universitaria del siglo XXI.

“Hubo ángeles que me dijeron: ‘continúa, sigue hacia adelante’. Mi familia, mis hijos, mis profesores, cuando tal vez me veían en un momento en que parecía que me estaba venciendo, me decían: ‘vas a seguir adelante y lo vas a lograr’”, sostuvo minutos antes de cambiar la borla en su birrete para ser declarada oficialmente graduada.

Su experiencia puede ser inspiración para jóvenes y adultos.

“Se habla de que hay que hacer un cambio en el país, pero para hacer un cambio en nuestro país, tenemos que prepararnos. Y es a través de la educación… Siempre debemos pensar que debemos contribuir a que otros comiencen ese camino que nosotros hemos caminado”, apuntó.

Ahora con su grado, Medina aspira a continuar ofreciendo sus servicios espirituales a los enfermos en las cárceles. “Mi trabajo es presentarles a los confinados un Cristo vivo”, contó orgullosa, ya con diploma en mano.

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