Madre

Aunque es lo más recomendable, la decisión de amamantar a un hijo y hasta qué tiempo hacerlo debe tomarse en el hogar y mayormente depende de la mamá. / Suministrada / Shutterstock

VÍDEO: Eres una buena madre aún si no lactas

Karla Aimar te cuenta lo que sintió cuando su producción de leche disminuyó

01 de febrero de 2015 07:00 pm

Por: Karla Aimar | [email protected]

Llevaba días pensando de qué hacer mi columna hoy. Casi la misma cantidad de días que llevo pensando cuándo voy a  decirle a mi familia que luego de nueve meses de lactancia exitosa tuve que suplementar a mi hija con leche de fórmula porque mi producción ha bajado demasiado.

Mi esposo dice que no entiende cuál es el miedo, que lo diga y ya. Que eso no me hace menos madre, que no soy la primera ni la única y lo más importante: que lo intenté (y lo sigo intentando porque no he dejado de lactar por completo). Él es testigo de mis esfuerzos y su apoyo es muy importante para mí. 

   El apoyo de la pareja es importante. Antes de hacer cualquier cambio en la alimentación del bebé, ambos deben ir al pediatra. Suministrada / Shutterstock

Además de sus razones válidas, sé que soy mayor de edad, madura y lo suficiente independiente como para dejar que me afecte lo que opinan los demás sobre cómo yo, madre de Lucero, decidí alimentar a mi hija. Pero no es tan fácil como escribirlo aquí.

Les explico...

Probablemente han notado el enfoque que existe en torno al tema de la lactancia, uno muy importante y que con toda intención pretende ser positivo por el bien de los bebés.

Sucede que a veces, aunque no sea su intención, algunas mamás lactantes en su deseo de promover este modo de alimentación llevan el mensaje erróneo de que si no lactas no quieres a tu hijo lo suficiente o que no te sacrificas demasiado.

Yo apoyo la lactancia, lacté a mi hija acabadita de nacer. Le dije a todos a mi alrededor cada uno de los beneficios de la leche materna y lo puedo seguir haciendo.

También hice un reportaje sobre el tema de la lactancia que ocupó las páginas centrales del periódico y me sentía la súpermamá porque mi producción era excelente y nunca me había visto en la necesidad de darle otra cosa a mi hija porque mi banco de leche estaba lleno. Estaba.

COMO MUCHAS mamás, tengo estrés, cansancio, un trabajo full time lejos de mi hogar, problemas económicos y una bebé y un esposo que me necesitan tan pronto piso la casa. Son muchos los factores que han contribuido a la disminución en mi producción de leche.

Me he orientado, me extraigo leche cada dos horas, me pego a la bebé en las noches, el ajonjolí me sale hasta en los sueños y el té, qué les digo, ya estoy que de verlo hago buche. Yell 

Me he quedado dormida en la sala de la casa con la máquina de extracción conectada y además de todo eso, mi horario de trabajo no me permite coincidir con los grupos de apoyo.

En fin, lo he intentado todo y aún así no produzco lo que necesita mi hija. ¡Vamos! Ni siquiera la cantidad que debe consumir en un solo día durante mis horas de trabajo.

Cuando la pediatra me sugirió intentar la leche de fórmula respiré hondo. Mi princesa, según las tablas, estaba bajo peso. No pude evitar sentirme de la misma manera que me sentí cuando me dijeron que me tenían que hacer cesárea porque había perdido el líquido amniótico. “¿Algo anda mal en mi cuerpo?”  No. Simplemente somos diferentes.  Todos los cuerpos son diferentes.

Lactar es maravilloso y lo sigueré haciendo hasta que bote mi última gota de leche, pero si en estos momentos mi producción no es tan abundante como antes aún haciendo mil esfuerzos, no me voy a castigar. Fui, soy y pretendo ser una buena madre.

Sé que este tema es un tanto controversial. Mi intención, sin embargo, es promover la tolerancia y el respeto ante las decisiones de las demás madres que nos rodean. A fin de cuentas, todas amamos a nuestros hijos con una inmensidad incalculable.

Y justo hoy, mientras me sentía tonta y un tanto absurda por estar pendiente al qué dirán y sentir miedo a ser juzgada por mi decisión, recibí un vídeo de parte de un compañero de trabajo (ajeno a todo esto) que resume exactamente lo que acabo de escribir  y describe cómo me siento (y probablemente se sienten otras mamás en la misma situación).

Creo que todos, madres y padres, lactantes y no lactantes, deben verlo, reírse y –quizás al igual que yo- soltar una que otra lágrima al final.

Enjoy Cool ¡Lindo domingo! {#}

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