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Inicia el conteo de las personas sin hogar

“Cualquiera puede terminar el calle”, advirtió la secretaria del Departamento de la Familia, Idalia Colón

29 de enero de 2015 04:11 pm

Por: Sharon Minelli Pérez / Para INDICEPR.COM

“Cualquiera puede terminar el calle”, advirtió hoy la secretaria del Departamento de la Familia, Idalia Colón, mientras participaba del Conteo de Personas sin Hogar 2015 por la comunidad que circunda el Albergue el Paraíso, en Santurce.

Con su aseveración, la funcionaria busca aumentar la conciencia de que no existe un estereotipo del deambulante, sino que los seres humanos que pernoctan en calles, aceras, parques, bancas, puentes o estructuras abandonadas son una población diversa, en la que se puede encontrar desde a una mujer profesional que por quedarse sin trabajo perdió todo lo material, hasta a un hombre de edad incierta con enfermedades mentales crónicas.

“Hemos recorrido la Avenida Fernández Juncos hasta el área de Walmart, subimos hasta llegar a la Placita del Mercado y encontramos mucha diversidad”, informó Colón.

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Relató que mientras caminaban, una de las personas que reparte periódicos les silbó para que se acercaran.

“Fue directo a nosotros y nos preguntó ‘¿Ustedes son los del Conteo?’”, narró la secretaria.

El hombre, que dijo haber leído en la prensa sobre la iniciativa del conteo que se realiza cada dos años en los 78 municipios, indicó que pasa la noche en una casa abandonada con un familiar de 80 años

Según Colón, se proyectaba “muy centrado, con planes, informado de lo que pasa en el País, pero con un pasado difícil y una situación económica complicada”.

Además de la titular del DF y su equipo, un grupo de 575 voluntarios en 24 municipios de la mitad norte y 620 voluntarios en los 54 pueblos restantes, completarán el conteo que cada dos años requiere el Departamento de Vivienda Federal (HUD).

La iniciativa, que arrancó ayer miércoles a las 6:00 p.m. y se extiende por 24 horas, requiere que los voluntarios – debidamente adiestrados – realicen entrevistas breves a cada persona sin techo que puedan indentificar en ese periodo.

No se trata de un censo, insistió la secretaria, sino de una muestra que genere “información fundamental para facilitar el acceso a beneficios” e identificar a dónde se tienen que destinar más fondos o qué trámites y reglamentos se deben optimizar para servir mejor a los desamparados.

“Yo soy deambu”

“Yo soy ‘deambu’”, les confió otro entrevistado, que resultó ser un contador público autorizado de 52 años, sumido en una depresión severa y cuya salud se ha deteriorado en los cinco años que lleva en la calle.

“Un hijo se lo mataron, tuvo pérdida de empleo y está solo, sin recursos familiares. En esa tristeza y esa soledad decidió regresar a sus raíces, a Santurce, donde nació”, explicó la funcionaria.

Aunque las estadísticas han reflejado un aumento en la población indigente femenina, en el turno matutino, el grupo de voluntarios que caminó con Colón y su equipo se topó con pocas mujeres.

“En este horario nos encontramos con muy pocas y las que vimos estaban ocupadas, trabajando”, informó la doctora Doris Quiñones, directora programática de la Estancia Corazón.

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“Las personas sin hogar que conozco siempre están haciendo algo, ya sea repartiendo periódicos o alguna labor o ‘chiveando’”, reiteró Quiñones.

Al caer el sol, la población de mujeres sin techo en Santurce cambia, comentó Elsie Solano, presidenta del Albergue El Paraíso, lugar que sirvió de punto de partida para los voluntarios.

“En la noche se ven muchas mujeres usuarias (de drogas) en esta área, porque lamentablemente como hay puntos de droga se acercan para hacer sus transacciones”, explicó.

El Albergue El Paraíso se ocupa de brindar alimentos, que confeccionan en una cocina industrial nítida que cumple con todas las exigencias de sanidad y que se nutre de donaciones tanto de alimentos como de tiempo voluntario.

También ofrecen servicio de duchas, higiene personal y clínicas de salud, además de coordinar referidos a todos los indigentes que se acerquen, sin importar su género, condición de salud o origen nacional.

Este medio observó cómo transeúntes con diversas necesidades se acercaban desde temprano, ya fuera para saludar al personal y los participantes de los programas de la instalación, como para tomar su desayuno.

El Paraíso cuenta además con “El Edén”, un proyecto de vivienda permanente para varones, que alberga a 26 con distintas condiciones crónicas, desde salud mental hasta adicción, que se logró construir con una asignación de HUD.

“Los deambulantes no son malos, son personas necesitadas. Son anexo de nuestra familia”, expresó Solano.

“Necesitamos evidenciar que esta gente existe y que hay un problema social”, puntualizó. 

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