FRUTERO DE UNA EMPRESA FÉRTIL

FRUTERO DE UNA EMPRESA FÉRTIL / PARA ÍNDICE / TERESA CANINO

Frutero de una empresa fértil

Mark Antúnez pasó de ser bagger a fundar una exitosa compañía de distribución de frutas y vegetales en Puerto Rico

18 de julio de 2013 05:00 am

Por: CARLOS MARTÍNEZ RIVERA | [email protected]

EN SU bolsillo no tenía ni $1,000, pero sí un deseo inquebrantable de alcanzar el éxito. Hoy día ese pequeño capital con el que empezó su negocio se ha traducido en ganancias anuales de varios millones de dólares.

Con poco, Mark Antúnez fundó sin ningún préstamo o línea de crédito su compañía de distribución de frutas y vegetales Antúnez & Son Produce, Inc. En aquel entonces, hace 25 años, su espacio de trabajo era una casa de 1,200 pies cuadrados.

“Usábamos una parte de la casa, incluyendo la marquesina, para el inicio del proceso de nuestra compañía. Allí empacábamos papa y cebolla solamente. Ya hoy tenemos 400 artículos, que son frutas y vegetales”, cuenta a ÍNDICE este empresario oriundo de Santurce.

Su pasión por las frutas y los vegetales nació mientras trabajaba como bagger en un supermercado. Al darse cuenta de ciertas necesidades en el mercado, estableció su compañía y la cosecha comenzó a aumentar.

Mark pasó de contar con cuatro empleados a los 55 que tiene actualmente, quienes laboran en un almacén de distribución de 26,000 pies cuadrados.

Pero ¿cómo alcanzó multiplicar sus frutos? Sentado en su oficina y sin titubear opina que la empleomanía es el secreto de su éxito.

“Mis empleados han sido la clave, yo solo no puedo hacer esto. Si no es por el grupo que yo tengo, no podría decirte que estamos donde estamos”, reflexiona el frutero, quien atiende a cerca de 200 clientes.

Mark, de 57 años de edad, considera a los empleados como su familia extendida a quienes saluda todos los días e, incluso, con un abrazo.

Por eso no es de extrañar que su aventura empresarial haya comenzado en un hogar porque ahora con él trabajan sus tres hijos: Mark Jr., Tanya y Jessica. “Ellos van a seguir con la continuidad del negocio”, dice esperanzado.

El calor hogareño se siente en el frío almacén donde seis inmensas neveras guardan miles de frutas y vegetales, entre los cuales se encuentran productos del país como tomates, pepinillos, berenjenas, melones de agua, pimientos, ajíes y calabazas.

Ese aire familiar cobró fuerza cuando, de repente, Adrián, uno de sus cinco nietos, interrumpió la entrevista para plantarle un beso a su abuelo, quien le pregunta: “¿Dónde vas a trabajar luego que estudies?”. El pequeño de 11 años responde: “Aquí”. “¿Por qué?”, le preguntamos. Sin miedo contesta: “Porque aquí me gusta mucho”.

Mark no tiene que preocuparse por el futuro de su empresa.

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