Investigación médica

Japón apuesta a impulsar la investigación médica

Con una estrategia que unirá los sectores público y privado para salir del limbo que llaman el “valle de la muerte”

28 de marzo de 2013 11:26 am

Por: Javier Picazo Feliú/EFE | Yokohama (Japón)

Conocido por sus avances en investigación médica y sus problemas para transformarlos en aplicaciones clínicas, Japón ha apostado por unir los sectores público y privado para salir de este limbo que denominan "valle de la muerte".

En su estrategia para convertir al sector médico en un pilar clave en la economía del país, Japón se ha decantado por acompañar sus inversiones en investigación y desarrollo con propuestas para acelerar la actual farragosa regulación, limitar la lenta burocracia y subsanar las trabas para la exportación de productos.

Alejado del ajetreo de la poblada Yokohama (sur de Tokio), y rodeado por un campus universitario, se encuentra el Centro de Investigación Médico Avanzado (AMRC), la guarida en la que se esconden con celo algunos de los secretos mejor guardados de la investigación nipona.

"Hemos apostado por la unión para acabar con el valle de la muerte", asegura Hisashi Hirano, el director del centro, en el que las empresas privadas e investigadores universitarios empezarán oficialmente a trabajar de manera conjunta a partir de abril.

Con un presupuesto anual multimillonario, en sus instalaciones convivirán con investigadores y académicos universitarios grandes corporaciones de cosméticos niponas como Shiseido, Funke o Fujifilm, que al margen de cámaras y carretes desarrolla también fármacos contra el cáncer.

La idea de este centro es recortar a un periodo de cinco años, menos de la mitad de lo habitual, el tiempo que va desde que se produce el descubrimiento científico hasta su aplicación para pacientes a través de formar equipos de ambos campos.

Por ejemplo, en el desarrollo de células pluripotentes inducidas (iPS), un equipo de la universidad de Yokohama ha logrado reproducir en gráficos en tres dimensiones los ensayos clínicos sobre ratones a través de tecnología aeroespacial, algo que simplifica sensiblemente la labor de las corporaciones.

"Esperamos resultados concretos en 5 años, sobre todo los destinados a obtener aplicaciones clínicas para regenerar la piel en casos de problemas de malformaciones, por ejemplo" afirmó a Efe Takebe Takanori, joven profesor asistente de 26 años de este laboratorio dotado con entre 20 y 30 científicos.

La sinergia de académicos y empresas privadas para evitar el desafío del denominado "valle de la muerte" es en estos momentos una estrategia muy importante para hacer frente a "un problema del país desde hace mucho tiempo", explica Hideaki Nakagaki, director adjunto de la Oficina nipona de Política de Salud.

 

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