Un trío de dos

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Antes de que decidas incorporar los juguetes sexuales a tu intimidad, debes tener una conversación con tu pareja

15 de febrero de 2013 05:00 am

Por: Dalissa Zeda Sánchez | [email protected]

Traer invitados a una sesión de intimidad sexual puede no ser lo más recomendado. Sin embargo, existen ciertos instrumentos que, de emplearse de la forma correcta, pueden servir como aliados para lograr una experiencia intensa y diferente junto a tu pareja.

La sexóloga Alicia Fernández explicó a ÍNDICE que los artefactos conocidos como juguetes sexuales sirven para dar apoyo en el proceso de lograr una mayor excitación sexual. Además, el uso de estos objetos ofrece alternativas variadas para levantar el ánimo a la hora de hacer el amor e incluso pueden ayudar a aquellas personas que tengan algún tipo de disfunción sexual.

“Los juguetes sexuales ayudan a estimular las diferentes zonas erógenas de cada miembro de la pareja y aportan a la realización de las diversas fantasías sexuales que ambos puedan tener”, señaló la experta.

Asimismo, es importante destacar que la decisión de incluir juguetes sexuales en la intimidad debe ser precedida por una conversación honesta entre la pareja.

La doctora Fernández recomienda que la pareja dialogue sobre el tema tomando en consideración aspectos tales como actitudes sexuales, valores y principios, aspectos religiosos y educación sexual recibida.

“A veces, de primera intención uno de los miembros de la pareja lo rechaza y luego lo acepta”, advirtió Fernández.

¿Por qué sí?

El propósito de utilizar los juguetes sexuales es “activar la función erótica de la sexualidad”, o sea, la excitación. Por esta razón, la experta recomienda el uso de estos artefactos si lo que la pareja pretende es incrementar el placer sexual, satisfacer ciertas fantasías y, claro está, si ambos están de acuerdo en lanzarse a algo nuevo.

¿Por qué no?

De otra parte, las parejas deben tener cuidado de no desarrollar una adicción al uso de estos artefactos. Por ejemplo, una mujer podría alcanzar un orgasmo mucho más rápido con la estimulación de un vibrador que con la de un hombre.

“Si la mujer se acostumbra a esos niveles elevados de vibración, el cerebro se va a adaptar y cuando esté con un hombre –que por naturaleza no lo alcanza– entonces no la va a satisfacer”, dijo Fernández. “El uso de los instrumentos no debe ser un sustituto de su pareja a menos que haya una condición limitante”, añadió.

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