Gozadita peligrosa

Uso de estimulantes sexuales en jóvenes / ÍNDICE

Una gozadita peligrosa

El uso de estimulantes entre hombres jóvenes podría generar dependencia psicológica y la incapacidad de lograr erecciones de forma natural

10 de octubre de 2012 06:20 pm

Por: Dalissa Zeda Sánchez | [email protected]

El uso de estimulantes entre hombres jóvenes – cuya potencia sexual está intacta – es un asunto que se cuaja tras bastidores.

Usualmente, los hombres menores de 40 años no padecen de disfunción eréctil y, por lo general, cuando consumen estimulantes sexuales lo hacen por experimentar, señaló el urólogo Héctor López.

“Es raro que hombres menores de 40 tengan disfunción eréctil. De hecho, los hombres que quieren experimentar no vienen a mi oficina porque saben que si lo piden (el estimulante), no se los voy a recetar”, dijo el urólogo.

Asimismo, el experto indicó que el peor de los riesgos de tal práctica es que los jóvenes se exponen a crear una dependencia psicológica al producto. “Luego no pueden funcionar normal si no la consumen”, añadió el galeno. López también explicó que, por lo general, los hombres menores de 40 no tienden a padecer del corazón, por lo que el otro gran riesgo es el de sufrir una erección prolongada y dolorosa.

El urólogo aclaró que antes de que un hombre decida consumir cualquier tipo de estimulante sexual, ya sea recetado o natural, tiene que hacerse una evaluación médica para descartar cualquier condición cardiaca preexistente que pueda resultar en serias complicaciones.

Las causas de disfunción eréctil pueden ser muchas, pero, en el caso particular de hombres jóvenes la depresión u otros trastornos psicológicos pueden generar dificultades para lograr o mantener una erección. En este tipo de casos, tras un examen de rutina, López tiende a referir a sus pacientes a un psicólogo o psiquiatra.

Casos reales

Luego de contarle sobre el caso de un joven de 28 años que ha comprado estimulantes sexuales recetados –a $20 por pastilla a través del mercado negro– López aprovechó para advertir que esos medicamentos no ofrecen garantías de calidad e incluso podrían estar contaminados con otros químicos peligrosos.

“Lo hice por experimentar algo diferente y durar un chin más. Si yo duraba 20 minutos en eyacular, con la pastilla llegué casi hasta 30 minutos. Además, el pene se pone más grueso y la sensación es diferente”. Así describió su experiencia el joven que ha consumido estimulantes sexuales recetados, sin necesitarlo, en varias ocasiones. “A mi esposa le gusta cuando la tomo porque tardo más en eyacular y recupero más rápido”, añadió el usuario, quien explicó que gastó unos $120 en pastillas, pero ya no las consume por razones económicas.

De otra parte, otro hombre de 35 años contó a ÍNDICE que utilizó un estimulante natural que se vende en estaciones de gasolina a un costo de entre $5 y $7, “en medio de mucho estrés para asegurarme que todo funcionara”. Según el hombre, gracias a esa pastilla pudo tener erecciones más fuertes tras un breve periodo de disfunción eréctil. 

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