McJoe Arroyo

McJoe Arroyo quiere convertirse en campeón mundial para ofrecerle un mejor futuro a sus hijas Emily y Bianca. / Para ÍNDICE HORIZONTE / José Reyes

Enfocado en coronarse

McJoe Arroyo reconoce que es la pelea más importante

09 de julio de 2015 05:00 am

Por: Carlos González | Para ÍNDICE HORIZONTE

FAJARDO- Las expectativas sobre McJoe Arroyo han sido eminentes desde mucho antes de iniciar una carrera en el boxeo rentado en 2010.

El púgil fajardeño formó parte de la escuadra boricua que compitió en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. En ese mismo equipo estuvo su hermano gemelo, McWilliams Arroyo, y José Pedraza, quien es el único de ese grupo con un título mundial al ganarlo recientemente.

Después de dos eliminatorias por el primer puesto en las clasificaciones de la división súper mosca, la idea de coronarse parecía un espejismo.

Y aunque la espera ha sido larga, Arroyo tendrá su cita titular finalmente este 18 de julio.

El boxeador confía en que valió la pena esperar para añadir su nombre a la lista de monarcas puertorriqueños cuando derrote a su rival Arthur Villanueva (27-0) por la faja de las 115 libras de la Federación Internacional de Boxeo (FIB).

“Trabajé duro para colocarme número dos del mundo y luego número uno, así que aprovecharé la oportunidad”, sentenció Arroyo. “Para esta pelea le he puesto mucho entusiasmo finalmente para lograr mi sueño. Crea un poco de ansiedad saber que estoy cerca de lograr mi meta, pero hay que saber sobrellavarlo para que eso no me afecte”, apuntó.

Arroyo estaba en fila para retar a Zolani Tete. No obstante, las negociaciones no progresaron del agrado del africano y, por ello, dejó la corona vacante. El camino quedó despejado para que los dos peleadores con las clasificaciones más altas disputen el premio.

“Puedo decir que valió la pena esperar y por fin tendré mi oportunidad. En mis pasadas dos peleas me visualizaba haciendo las difíciles para dar ese extra para los 12 asaltos. Contra Villanueva si tengo que dar un poco extra, lo haré ya que es la pelea más importante de mi carrera”, aseguró el atleta, quien prefiere entrenar en la zona este de la Isla.

“Me permite estar cerca de mi familia, me gusta estar con mis hijas. Cuando era aficionado estuve acuartelado mucho y me siento más tranquilo cuando estoy con ellas. No niego que a veces necesito mi espacio para estar solo, pero verlas todos los días me hace sentir bien”, compartió el boxeador.

Conquistar la corona de las 115 libras abriría las puertas a pleitos de mayor relevancia para que Arroyo pueda ofrecer una seguridad económica a sus hijas Emily y Bianca, de siete y cinco años de edad, respectivamente.

“Mi familia se ha sacrificado por mí, hay que ser agradecido. Cada vez que me sacrifico, dejo de hacer cosas. Se lo explico a las nenas, que mi trabajo es entrenar, no puedo dejar de hacerlo porque cualquier desliz me puede perjudicar. El boxeo es un deporte muy sacrificado y hay que hacerlo si uno quiere llegar lejos”, sostuvo.

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