Un bienvenido shot de adrenalina y buena música en el cine

Fico Cangiano

CineXpress: Fico Cangiano

29 de junio de 2017 07:21 am

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“Baby Driver” es acelerada, animada y muy entretenida

Baby Driver

Suministrada

Hoy llega a cines la nueva oferta de uno de los cineastas más consistentes de nuestra generación, Edgar Wright. A tan solo sus 43 años, el director británico ha logrado impresionar con su originalidad y alcance a través de varios géneros con filmes como Shaun of the Dead, Hot Fuzz, Scott Pilgrim vs. The World y The World’s End. Ahora con Baby Driver, Wright brinca al género de acción y crimen para deleitarnos con persecuciones automovilísticas y robos. 

En el filme, un joven chofer profesional que se dedica a ayudar ladrones escapar, quiere escapar dicho estilo de vida. El mismo sufre de tinnitus, una condición donde constantemente tiene zumbido en un oído, por lo que siempre usa música para poder ahogar dicho sonido y concentrarse. Lamentablemente, escapar su oficio se le hará bastante difícil a Baby. 

Lo bueno...

Aunque la historia no es nada del otro mundo, sí hay que darle mucho crédito al director Edgar Wright por todo lo que logra con este su proyecto de pasión. Aquí el cineasta logra exitosamente la combinación de pagar tributo a filmes clásicos del sub-género e inyectarle mucho de su estilo único mediante su dirección musicalizada. No solo Wright logra extraer buenas actuaciones del reparto, sino que también logra mantenernos al borde de nuestros asientos con tremendas secuencias de acción al ritmo de un fantástico soundtrack.

La música de Baby Driver es el corazón del filme. Todo lo que ocurre en el filme está coreografiado al ritmo de la música sonando. En sí, la música realmente es el protagonista de la cinta. El fantástico soundtrack construido por Wright incluye canciones de artistas como The Beach Boys, The Commodores, Beck, Barry White y Queen. Cada ritmo, cada lírica y cada nota tienen su razón de ser dentro de la historia de Baby.

Otro aspecto sumamente positivo lo es la acción. Basada en efectos prácticos y coreografía real, la acción en Baby Driver es buenísima. Y al ser acompañadas por la música escogida, como mencioné anteriormente, dichas escenas son aún mejores. 

Ansel Elgort trae suficiente talento y carisma para cargar protagonizar la cinta como Baby. Lo mismo puede ser dicho de la actriz Lily James, quien trae inmensa dulzura e inocencia al personaje de Deborah, mesera de quien Baby se enamora. Kevin Spacey trae su usual humor seco y encanto al papel de Doc, patrón de Baby y cerebro de la operación, mientras que Foxx trae arrogancia y locura al personaje de Bats, el wildcard del grupo. 

Lo malo...

El único fallo marcado del largometraje es que el director decide alargar las cosas en el tercer acto. Aquí Wright quiere hacer demasiadas cosas durante el supuesto clímax del filme. Y debido a esto, es que se siente que la película se le va un chin de las manos. Pues la verdad es que ya para estas etapas es más cuestión de estilo sobre historia. Varios finales falsos hacen que el mismo se sienta demasiado largo y que la resolución verdadera se tarde en llegar. 

En fin...

Acelerada, animada y muy entretenida, Baby Driver resulta en otro hit para la cintura de logros del cineasta Edgar Wright. Gracias a unas tremendas actuaciones, música contagiosa y dirección en punto, el filme resulta ser una joya memorable en el medio de tanto blockbuster veraniego desechable. Baby Driver es un bienvenido shot de adrenalina y buena música en el cine.

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