Cómo lograr que mi pareja me entienda

Dra. Libna A. Sanjurjo Meléndez

Love Seat: Dra. Libna A. Sanjurjo Meléndez

04 de marzo de 2017 10:00 am

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Compartir pensamientos con esa persona especial es importante, pues de lo contrario se pueden desarrollar conflictos en la relación

Paeja feliz, contenta, novios

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No me acuerdo el momento específico cuando me di cuenta que me gustaba pensar. Lo más cercano a eso podría ser cuando tomé mis exámenes en la Facultad de Ciencias Sociales de la UPR de Rio Piedras. Recuerdo bien que los profesores daban una libreta mediana color azul durante los exámenes de medio término y finales para responder las preguntas abiertas que asignaban. Era agradable responder las preguntas de manera elaborada y con detalles. Y si, quizás fue ahí en donde me di cuenta lo mucho que me gustaba compartir mis pensamientos.

Este ejercicio mental se fue dando a través de la escritura y el tiempo a solas. Generé el hábito de escribir pensamientos, cuestionamientos, emociones, deseos, y luchas internas en libretas que han ido acumulándose a lo largo de los años. Fue a medida que tomé la costumbre de visitar cafés, de caminar sola, o simplemente contemplar mi ambiente en donde pude dar espacio a mi mente para que me hablara, y a su vez, escucharla. Y precisamente, hoy sentada en uno de esos cafés, viene a mi mente el papel protagónico que tienen los pensamientos en las dinámicas entre las parejas.  

Los pensamientos y la interacción de pareja

Los pensamientos están presentes en todo momento. Son precisamente ellos los que nos acercan o alejan de nuestras parejas. Es por lo que pensamos que terminamos sintiendo cierta emoción, y a su vez, actuando de cierta forma; nos acercamos o alejamos del otro; buscamos o ignoramos; nos cohibimos de expresar o nos aventuramos a expresar.

Ahora bien, ¿qué podemos hacer con lo que pensamos? ¿Lo compartimos o nos lo reservamos? Mi experiencia profesional me dice que no comunicar lo que se piensa puede llegar a ser una amenaza para las relaciones. Claro, no todo hay que comunicarlo, mas es necesario compartir ciertos pensamientos para que el otro logre entender la experiencia de la pareja.     

El ejercicio mental de pensar y comunicar lo que se piensa suele ser tarea fácil para muchos. Sin embargo, para otros, es cuesta arriba hablar sobre lo que piensan. Ya sea fácil o difícil, compartir lo que pensamos es indispensable si queremos tener una buena comunicación.

El problema al no compartir pensamientos

Compartir lo que pensamos es una acción preventiva. ¿Preventiva? Si. Es preventiva porque decir lo que pienso es una manera de no llegar a conclusiones antes de tiempo. ¿Cuáles son esas conclusiones? Todo aquello que damos por sentado; lo que asumimos como la verdad simplemente porque proviene de la propia percepción. No se cuestionan las interpretaciones propias de las conductas del otro ni se da margen de error a lo que se está asumiendo. Se da por entendido que lo que se está concluyendo es la verdad. De modo que, desconocer lo que el otro piensa, provoca que ambos caigan en la trampa de malinterpretar, asumir, juzgar, y/o criticar, lo cual provoca que desarrollen una mala percepción del otro; emociones negativas y subsecuentemente conflictos en la relación.

A modo de ejemplo. Alicia le dice a Gustavo: “A noche me di cuenta que a ti no te importa lo que yo siento.” Esta aseveración es de juicio, afirmativa y establece un hecho que pudiera ser cuestionable, lo que provoca a su vez defensa en la pareja. En contraste: “A noche, cuando te dije lo de mi problema en el trabajo, pensé que no te importaba que me estuviera sintiendo mal porque te quedaste callado mientras te hablaba.” Tal aseveración da espacio para que el otro tenga la oportunidad de compartir sus propios pensamientos con el fin de poder clarificar lo que realmente ocurrió con él.

Creando el hábito de compartir pensamientos

¿Por qué puede llegar a ser difícil compartir lo que estamos pensando? Para algunos puede llegar a ser una tarea complicada ya sea porque no están acostumbrados, no saben que decir ni como decirlo; temen de la reacción o respuesta del otro ante el contenido de sus pensamientos entre otras posibles razones.

 A modo de guía, sugiero algunas acciones que pueden ayudar a desarrollar el hábito de comunicar pensamientos:

  • Leer sobre relaciones de pareja o alguna otra materia relacionada con la conducta humana y las relaciones interpersonales, lo cual ayudará a adquirir vocabulario e inclusive nuevas formas de ver las cosas de modo que se haga más fácil la organización y transmisión de pensamientos.
  • Sacar tiempo a solas para escribir o pensar sobre lo que se siente y piensa, necesidades, preocupaciones, temores, y/o expectativas.
  • Caminar, lo cual ayuda a organizar y aclarar pensamientos.
  • Adquirir vocabulario emocional, osea aprender los nombres de las diferentes emociones que podemos llegar a experimentar.
  • Aprender a manejar emociones que impiden la comunicación como lo pueden ser el miedo, la inseguridad y/o ansiedad entre otras.
  • Lo que no se dice, no cuenta

Somos responsables de lo que decimos y también de lo que no decimos. Ambas acciones tienen efecto sobre el otro, ya sea bueno o malo. Por tal razón, es indispensable desarrollar tanto la consciencia como responsabilidad de decir aquello que necesita decirse para lograr que el otro comprenda la experiencia interna, y así lograr mayor conexión con la pareja. Por otro lado, es importante también aprender a callar cuando se tiene el impulso de insultar, reclamar, culpar, y/o criticar, lo cual podría dejar heridas emocionales en el otro y afectar la comunicación. Al final, la meta es lograr construir una relación de respeto, dialogo, entendimiento y amor.

Dra. Libna Sanjurjo. La autora es psicóloga clínica con práctica privada en Hato Rey. [email protected]

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