Mi mamá me ama

Jacqueline Jiang

Enamora(miento): Jacqueline Jiang

30 de octubre de 2016 10:00 am

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“I sustain myself with the love of my family”

Maternidad

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En mi niñez, mi mamá era mi héroe. Me imaginaba siendo ella, vistiéndome con su ropa, jugando con sus prendas y, en secreto, maquillándome con sus productos de belleza cuando podía. Me la imaginaba, navegando por las calles de Santurce con su violín mientras caminaba al trabajo, combatiendo crimen y siendo como "Wonder Woman" mientras llegaba a Bellas Artes, donde ensayaba con la Sinfónica. En el momento, no le di mucha cabeza, pero era un logro extraordinario ser madre soltera y tener una profesión en algo que la apasionaba. En el tiempo que pasábamos juntas yo era única y me sentía segura, sabiendo que mi mamá era una guerrera feroz en este mundo de maleantes.

Con el tiempo, nuestra relación debilitó. Al momento, no me había percatado de su manera irresponsable de cuidarse. Ella, sufría de alta presión, colesterol y diabetes, y aun así comía lo que le traía placer a pesar de que le causaba daño. Mientras ella estaba en negación de sus condiciones físicas y mentales, yo estaba en la high, tratando de sacar buenas notas e intentando tener una vida social normal. Con esto, empecé a cuidar a mi madre, cocinando, limpiando, y asegurándome que se tomara sus medicamentos a diario. Ya no me sentía como hija, los roles se habían revertido.

Después de la high, mi mamá ya se había mejorado y decidí irme a estudiar a Nueva York. Solo dos años después, recibí una llamada de parte de sus amigas, exhortándome regresar. Me dijeron que estaba enferma de nuevo y más rebelde qué nunca, que no escuchaba a nadie; ellas no sabían que a la persona a quien menos mi mamá escuchaba era a mí. Sentí una obligación moral de regresar y así hice. Resumí la posición maternal, y después de varios años y un bachillerato de la IUPI, empecé a ver la posibilidad de viajar de nuevo antes de crear una vida estable cerca de mi mamá; y hacer mis estudios. Me ofrecieron un trabajo de maestra en China y sabía que era la oportunidad que buscaba. Dos semanas antes de irme, mi mamá empeoró de salud.

Mi madre solamente tiene 59 años; ella no está lista para estar en un hogar de ancianos. En su rebeldía, valora su independencia y su habilidad de hacer lo que quiera y cuando quiere. Yo la amo lo suficiente para quedarme aquí, cerca; para verla correr y dar vueltas, para ayudarla cuando se cae y para regañarla de una manera que solamente una madre haría con sus hijos. Muchas veces, me pregunto por qué estoy aquí y por qué no he sido más egoísta, pero la repuesta es simple: Amo a mi mamá y aunque ella ya no es "Wonder Woman," ahora me toca a mí ser la superhéroe de su película. A veces nos quedamos por las personas que amamos. A veces no hay otra opción. A veces es lo mejor que puedes hacer. Maya Angelou escribió, “I sustain myself with the love of my family”. Más certeza no existe.

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