Gastrometraje: soufflé de queso inspirado en el filme ¡Sabrina!

Priscila FarCo

Gastrometraje: Priscila FarCo

19 de octubre de 2016 12:46 pm

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Sigue esta receta que te trae Priscila FarCo para que puedas saborear esta delicia

Sabrina

Suministrada

En el Gastrometraje de esta semana nos remontamos a un clásico de 1954 que fue readaptado posteriormente. Entre sus protagonistas se encuentran la encantadora y frágil Audrey Hepburn, el apuesto Humphrey Bogart y el célebre William Holden. ¿Aún no sabes de que película se trata? Pues de la oscarizada: ¡Sabrina!

En ella se narra la historia de Sabrina, hija del chófer de la familia Larrabee, quien se encuentra perdidamente enamorada de uno de los adinerados dueños de la casa, David Larrabee (William Holden), aunque él no la toma en serio y solo se divierte a su costa.

El padre de Sabrina, entristecido por el panorama, decide enviar a su hija a París, para que aprenda a refinarse en una escuela de alta cocina. Cuando regresa de su larga de estancia, Sabrina se ha convertido en toda una damisela que no solo enamora a David, sino también a su hermano mayor, Linus (Humphrey Bogart). ¿Y por qué Sabrina fue enviada justamente a París?

La fama de la ciudad de las Luces se remonta a la época de la Corte de Versalles, bajo el mandato del llamado Rey Sol, Luis XIV. Este monarca convirtió a Francia en una nación poderosa, cuyos máximos motores económicos eran el lujo y el derroche.

Durante los años de su gobierno, París se convirtió en la capital de los placeres, y su fama se extendió al resto de cortes europeas. No solo en el ámbito de las bellas artes o la moda, sino que en el campo de lo culinario, Francia se llegó a convertir en pionera. De hecho, fue un cocinero francés, La Varenne, quien escribió el libro de recetas Le cuisinier françois: una obra capital que señala el paso de la cocina medieval de antaño a la alta cocina moderna. 

Esta celebridad continuó en la contemporaneidad y, hoy, París es un referente del lujo y la elegancia. No es de extrañar, entonces, que el preocupado padre de Sabrina la enviara justamente desde Estados Unidos a Francia para convertirse en una chica refinada.

En la escuela a la que asiste aprende a romper huevos con una sola mano mediante un fácil movimiento de muñeca, y también practica la receta que vamos a reproducir en nuestro Gastrometraje de hoy: el soufflé de queso ('suflé', del francés soufflé, ‘hinchado’ o ‘inflado’).

Y es justamente a raíz de este plato, que un compañero de cocina de Sabrina se atreve a decirle:

"A woman happily in love, burns the soufflé. A woman unhappily in love, forgets to turn on the oven".

En nuestro caso, estemos enamorados o no, vamos a intentar no quemarlo ni tampoco olvidarnos de encender el horno. Partiendo de ingredientes muy básicos se puede obtener un plato riquísimo que podría complacer hasta los gustos del mismísimo Humphrey Bogart.

Ingredientes (para 4 personas)

1 vaso de leche.

2 cucharadas soperas de harina.

2 cucharadas de harina de maíz refinada.

5 claras de huevo.

3 yemas de huevo.

100 gr de queso gruyère  (3'5 onzas).

Mantequilla y harina (para los moldes).

Sal.

Preparación

#1. Para comenzar, se tamizan las harinas sobre un bol.

#2. A continuación, se añade la leche y se bate con las varillas hasta que todo esté bien mezclado. Seguidamente, se pone a calentar la mezcla en un cazo y se sigue batiendo hasta que espese. Se incorpora el queso cortado en dados y se remueve hasta que se funda.

#3. Una vez hecho esto, se retira del fuego y se deja enfriar. Cuando esté fría la crema, se agregan las yemas y se mezcla bien. Tras este paso, guárdalo.

#4. Por otro lado, se baten las claras a punto de nieve (espuma pegajosa) y se sazonan. A continuación, se añade la crema a las claras con suaves movimientos envolventes. Se vuelve a guardar.

#5. Se engrasan cuatro moldes con mantequilla y se espolvorean con harina.

#6. Se reparte el preparado anterior en cada molde, rellenando sus tres cuartas partes. Se hornean a 175º C durante 20-25 minutos, hasta que se inflen. 

Una vez que esté listo, debe servirse inmediatamente, para evitar que se desinfle nuestro soufflé y... voilà! Ya podemos disfrutar de este riquísimo plato que, aunque pasen los años, siempre mantendrá esa esencia parisina.

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