Prepara tabletas de chocolate como las de Charlie and the Chocolate Factory

Priscila FarCo

Gastrometraje: Priscila FarCo

21 de septiembre de 2016 08:00 pm

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Con esta receta para microondas puedes obtener un resultado óptimo y en menos tiempo

Golden Ticket

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¿Quién no ha soñado alguna vez con probar las almohadas comestibles de merengue, el papel comestible para empapelar los cuartos de los niños, los helados calientes para días fríos, los caramelos cuadrados que se vuelven redondos, las tabletas de chicle que saben a una comida entera de tres platos, los hermosos huevos de azulejos con manchas negras que, cuando se ponen en la boca, se van haciendo cada vez más pequeños hasta que se convierten en un pajarillo de azúcar o… las ansiadas y riquísimas tabletas de chocolate que aparecían en la película -y anteriormente, en el libro- de Charlie y la fábrica de chocolate?

El novelista y autor de cuentos británico Roald Dahl fue capaz de plasmar las fantasías de los niños, y los no tan infantes, en el papel, y gracias a su maestría pudimos recrearnos en un mundo de golosinas y dulces increíbles.

Mientras leíamos las páginas de la novela, publicada en 1964, podíamos imaginarnos en nuestra mente los colores de los caramelos que no acababan nunca, el sabor de la fuente de chocolate, sentir incluso cómo crujían los azucarillos en nuestra boca o simplemente suspirar creyéndonos uno de los niños que habían tenido la suerte de visitar la misteriosa, y a la vez encantadora, fábrica de chocolate.

Sin embargo, la fantasía traspasó lo escrito y llegó a adaptarse al mundo del cine, produciéndose la primera adaptación en 1971, denominada Willy Wonka & the Chocolate Factory, dirigida por Mel Stuart y protagonizada por Gene Wilder en el papel del siniestro Willy Wonka.

Más adelante, en el año 2005, se estrenó otra versión, a cargo de Tim Burton, cuyo protagonista estaba encarnado por Johnny Deep, actor indispensable en las películas de Burton. Esta última obtuvo un éxito rotundo por parte de la crítica y de taquilla, lográndose una recaudación millonaria. Y es que el argumento de la novela y de sus adaptaciones cinematográficas no gira únicamente en torno al mundo de las golosinas, sino que a lo largo de la historia se van dando distintas lecciones de vida y enseñanzas de valores que complementan el hilo central de la trama; ejemplos moralizantes que se encuentran representados, sobre todo, en los niños seleccionados para visitar la fábrica: mientras que Charlie encarna la humildad, paciencia y simplicidad, el resto de niños muestran cualidades nefastas, como la altanería, la gula, la arrogancia, etc.

Además, el propio trauma que vive Willy Wonka a causa de la rigidez de su estricto padre durante su infancia también aporta la nota dramática que necesita una historia de esta envergadura, por lo que todos los elementos sumados dan como resultado una obra digna para el recuerdo.

Más adelante, en 1972, Roald Dahl también publicó Charlie y el gran ascensor de cristal, continuación de la historia primigenia, en la que Wonka, Charlie y su abuelo Joe entran en la Wonkavator, un ascensor de cristal multidireccional con el que vuelan fuera de la fábrica.

Llegados a este punto… ¿creen que nos vamos a conformar con vivir como meros espectadores las aventuras de Charlie en la fábrica de chocolate de la mano de Willy Wonka? Pues no, nada más alejado de la realidad.

Desde Gastrometraje queremos tener la oportunidad de obtener nuestra propia tableta de chocolate con el billete dorado en su interior que nos permita unirnos a la encantadora visita.

A continuación, te enseñamos los pasos para conseguir tu propia tableta de chocolate:

Ingredientes

  • 1 onza y media (50 g.) de manteca de cacao.
  • 4 onzas (125 g.) de chocolate negro.
  • 5 onzas (150 g.) de chocolate con leche.

*A la tableta de chocolate se le pueden añadir toppings en su interior, como fruta cortaza en trozos, arroz inflado, colorantes alimenticios, esencias, frutos secos, golosinas, etc.

Preparación 

En este caso, vamos a hacer la receta utilizando el microondas, debido a que nos permite obtener un resultado óptimo en menor tiempo, aunque también se puede hacer mediante un método más tradicional, utilizando un caldero y fundiendo el chocolate y la manteca al baño María.

Así, en un primer lugar troceamos los chocolates (no hace falta que sean trozos muy pequeños) y los ponemos en un bol de cristal apto para microondas junto con la manteca de cacao. Lo introducimos en el microondas durante 2 minutos a máxima potencia. Seguidamente, lo sacamos del microondas y lo removemos con un utensilio de madera hasta que obtengamos una mezcla homogénea. Tras esto, es el momento de añadir los toppings que queramos en las cantidades que deseemos.

Para finalizar, vertemos la mezcla en un molde de silicona (se venden en cualquier tienda de repostería) rectangular, cuadrado… y lo metemos en la nevera durante varias horas, para que la tableta se endurezca. También se pueden reutilizar envases de plástico de mantequilla o similares que hagan las veces de moldes. Una vez fría, solo queda desmoldarla y disfrutar de nuestro manjar de chocolate que bien podría haberse confeccionado en la Fábrica de Willy Wonka… mmmmmm.

TIPS: si queremos incluir nuestro propio billete dorado en la tableta, en este enlace se proporciona el envoltorio y distintos modelos de billetes dorados como complementos perfectos para nuestra tableta.

“Solo una vez al año, en su cumpleaños, lograba Charlie Bucket probar un trozo de chocolate. Toda la familia ahorraba su dinero para esta ocasión especial, y cuando llegaba el gran día, Charlie recibía de regalo una chocolatina para comérsela él solo. Y cada vez que la recibía, en aquellas maravillosas mañanas de cumpleaños, la colocaba cuidadosamente dentro de una pequeña caja de madera y la atesoraba como si fuese una barra de oro puro (…)”

Roald Dahl, Charlie y la fábrica de chocolate

 

 

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