Así de importante es el afecto físico en la relación de pareja

Dra. Libna A. Sanjurjo Meléndez

Love Seat: Dra. Libna A. Sanjurjo Meléndez

20 de agosto de 2016 02:19 pm

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Mientras que en una amistad hay una conexión emocional, en las relaciones de pareja esa conexión activa el deseo de dar y recibir afecto físico

Pareja

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El sonido de tazas de café junto al casi susurrar de personas que dialogan en un idioma extranjero permeaba en la atmósfera en la que intentaba comprender ciertas preguntas que me hacía a mí misma. ¿Porqué comprometerse con una persona? ¿Por qué no ser tan solo amigos? 

Creo que la respuesta tiene que ver con la palabra afecto físico. De ahora en adelante llamaré afecto físico a ese contacto físico no sexual que se da entre parejas, como por ejemplo: las caricias en el rostro mientras se miran; el tomarse de la mano mientras caminan; o acariciar la espalda del otro mientras están sentados. 

La relevancia del afecto físico     

Entre las preguntas, me vino a la mente un recuerdo. Días antes de sentarme a escribir en este café, me encontraba en un tren contemplando el paisaje cuando volteé mi mirada hacia el frente y vi una pareja de jóvenes enamorados. Ella tenía el cabello largo y oscuro y lo llevaba amarrado en una colita de caballo. Sus ojos se encontraban en dirección al rostro del hombre que se encontraba al lado de ella. Ella sonreía constantemente mientras se acercaba a su rostro para acariciar su cabello. Lucía como una niña traviesa envuelta en los hombros de su enamorado. Por otro lado, él se dejaba envolver por los actos de afecto físico que ella le brindaba. Era como si estuvieran atrapados en una red invisible formada por emociones. Una estampa hermosa que me hizo reflexionar sobre la relevancia e importancia que tiene para el ser humano recibir y dar afecto físico.

Amistad versus relación de pareja

Por un lado, en la amistad, se logra conectar a nivel emocional, sin que se sobrepasen los límites que llevan a lo que sería una relación de pareja. Por otro lado, cuando miramos a ese otro con otros ojos que no son los de amistad, comienzan a crearse conexiones emocionales que activan el deseo de dar y recibir afecto físico.   

Utilizando como analogía a las flores, cuando encontramos a esa persona especial, florece en nosotros una “flor” llamada afecto físico. Esas personas que llegan a nuestras vidas son para nosotros como ese abono que promueve que esa “flor” abra sus pétalos. Mientras ese abono no exista, esa flor permanece cerrada, y es ahí donde recibo mis respuestas.

Entendí que necesitamos a una persona especial en nuestras vidas para que florezca en nosotros esa “flor” particular del afecto físico. De lo contrario, nunca experimentaremos esa fase de nosotros que nos hace sentir una alegría particular que no tiene comparación con cualquier otra alegría que podamos experimentar en la vida. Ese afecto físico te hace sentir especial y exclusivo, importante para ese otro, amado, querido, y deseado. Te hace sentir que eres uno con esa persona. Un tipo de complicidad y travesura entre dos. Todas estas emociones que llenan parte de nuestra existencia.    

¿Qué ocurre cuando la “flor” del afecto físico se ha marchitado en la relación de pareja?  

Al escuchar las historias de las parejas en la oficina, puedo identificar que parte de sus problemas se deben a que su “flor” del afecto físico se ha ido marchitando con el tiempo, lo cual podría ser a causa de la falta de destrezas de comunicación, de resolución de conflictos o por heridas del pasado sin sanar, entre otras razones. Ciertamente es triste ver a parejas desconectadas, desmotivadas y cansadas emocionalmente. Terminan perdiendo lo que es para mí el verdadero sentido y propósito de estar en pareja: el disfrute mutuo de cada uno.    

A pesar de todos sus desaciertos, y luego de dilucidar algunos conflictos en terapia, puedo observar en ellos que todavía existe terreno fértil para que esa “flor” vuelva a nacer. Lo logro identificar en esa conexión que se percibe a través de sus miradas; miradas que hablan un idioma que solo ellos entienden. En esos momentos, es como si yo desapareciera de su espacio y solo quedaran ellos dos en esa red emocional que los envuelve.    

¿Qué hacer ante esta realidad en la relación de pareja?  

Pregunta difícil de contestar. Aunque no hay una respuesta específica, podría brindar una guía. A continuación, seis pasos importantes a seguir:

#1. Reconocer que hay un problema 

El primer paso para enfrentar esta realidad es reconocer que existe un problema emocional en la relación que necesita de la atención de ambos para poder ser resuelto. Es indispensable que ambos asuman responsabilidad por lo que está ocurriendo. Echarle la culpa al otro no va ayudar, por tal razón es importante la auto-evaluación en medio del proceso.

#2. No conformarse  

Vivir esta realidad no es saludable para ninguna de las dos personas. Nadie debería conformarse con esta realidad.  Debe haber un cambio ante un panorama como este. 

#3. Dialogar, dialogar, dialogar 

No se puede arreglar el problema ni tampoco es recomendable tomar decisiones sin antes entender lo que ocurrió entre los dos. Iniciar conversaciones frecuentes sobre la relación, ser honestos, escuchar el punto de vista del otro, clarificar y comprender forman parte del proceso. Durante las conversaciones, es importante que expresen sus pensamientos, emociones y necesidades, y sobretodo procuren entender al otro.         

#4. Darse tiempo para reflexionar sobre lo dialogado 

Es posible que las conversaciones drenen emocionalmente a algunos de los dos o a ambos. Por tal razón, se recomienda que se den tiempo para pensar sobre lo hablado y recargar baterías.

#5. Tomar decisiones  

Si luego del diálogo, ambos deciden comprometerse con la relación, lo próximo sería construir un plan de reconexión.  
Si, por el contrario, deciden terminar, ambos se podrán ir con la tranquilidad de que lograron expresarse y escucharse; de que no fueron impulsivos y tomaron la ruptura con seriedad y responsabilidad.   
#6. Construir un plan de reconexión  

Luego de dialogar, restaría identificar los aspectos que afectaron la conexión emocional; definir las acciones remediativas y preventivas a tomar para trabajar la reconexión; y poner el plan en marcha.

#7. Amando, siempre se aprende 

En resumen, el querer dar y recibir afecto físico no es algo que se puede esforzar. Sin embargo, es importante tomar en consideración los factores que pueden estar obstaculizando el que esto se dé. Por lo tanto, antes de decidir terminar con la relación debido a la desconexión emocional que se ve muchas veces reflejada en esa falta de afecto físico, es importante dar espacio para analizar y entender lo ocurrido durante la relación, con el fin de identificar si es posible volver a reconectar o si es tiempo para que cada cual siga su propio camino.

Independientemente de la decisión, si se logra trabajar la relación de una forma saludable, ambos habrán logrado aprender mucho durante el proceso y definir no tan solo lo que realmente quieren en una relación de pareja sino también lo que necesitan dar. Al final, una relación amorosa no es tan solo para recibir sino también para dar.       

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