Una gran relación es como bailar sin pisarse los pies

Dra. Libna A. Sanjurjo Meléndez

Love Seat: Dra. Libna A. Sanjurjo Meléndez

09 de julio de 2016 10:00 am

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¿Cómo lo logramos?

Baile de salsa

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Bailar salsa ha sido todo un descubrimiento para mí. Nunca imaginé que este tipo de destreza fuera tan divertida para aquellos que nos atrevemos a pasar del “pa’ lante y pa, trás”. De ahí en adelante, el baile se va complicando con las vueltas. Dentro de todo este proceso, me llamó mucho la atención los roles de la mujer y el hombre en el baile. Psicóloga al fin y con una pasión particular por el tema de las relaciones de parejas, era inevitable sacarle una enseñanza a esta nueva experiencia.

Roles definidos en la salsa   

En el baile de la salsa, el hombre dirige mientras la mujer se deja llevar.  

Como principio básico, el hombre debe de seleccionar los pasos que se van a dar mientras bailan, además de darle a la mujer las señales correctas para que sepa cuál va a ser el movimiento a seguir. Esas señales deben de ser firmes, pero sin hacer daño a la pareja.  

Al él asumir el liderazgo, permite que la mujer no tenga que preocuparse por los pasos que tiene que dar, sino más bien entender la señal y dejarse llevar.      

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De modo que, para los hombres dirigir el baile es una gran responsabilidad. Necesitan desarrollar su liderazgo con el fin de que la dama se sienta confiada y segura de que él sabe lo que hace. Si ella logra experimentar ese liderazgo y seguridad, de seguro se dejará llevar y podrá adornar eventualmente sus pasos con movimientos que le permitirán embellecer el baile. De lo contrario, tomará el liderazgo en el baile con el fin de lograr experimentar la seguridad que el hombre no le provee. 

¿Y qué con la relación de pareja y el baile?   

En las relaciones de pareja, a diferencia de la salsa, se recomienda que el liderazgo sea compartido, con el fin de que ambos puedan descansar en las destrezas de liderazgo del otro en momentos en donde se requiera de ese relevo, asistencia, cooperación y/o colaboración.  

Sin embargo, en mi experiencia con las parejas, he podido percatarme que muchas mujeres han tenido que asumir de forma completa el rol de líder en la relación por varias razones, entre estas podríamos mencionar:   

  • No confían en las destrezas de su cónyuge para liderar, ya sea porque en realidad estos no las han desarrollado o porque entienden que no son suficientes o efectivas las que ellos sí tienen. 
  • Experimentan la necesidad de controlar como mecanismo para calmar su ansiedad o prevenir sentir ansiedad.     
  • Son perfeccionistas y exigentes, lo que las hace pensar que a su modo es la mejor manera.  
  • No sienten el apoyo de su esposo, lo cual provoca que tengan que “correr todas las bases” para adquirir la certeza de que las cosas se hagan bien y a tiempo. 

Ahora bien, el problema con el liderazgo de la mujer en la relación no es que ellas no puedan ser líderes. Evidencia suficiente hay para saber que ellas pueden ser excelentes líderes. El problema es que, por ellas asumir el liderazgo completo en la relación, terminan cargadas, estresadas y sin energía para, tomando la analogía del baile, poder adornar a sus maridos con sus sonrisas, alegrías, espontaneidad y dulzura. Esto a su vez afecta mucho a los hombres, ya que una de las cosas que más le atrae de las mujeres es esa alegría y chispa que por naturaleza nos adornan.         

La falta de liderazgo de los hombres en la relación, podría provocar que se sientan inútiles, incapaces, no respetados ni valorados y/o frustrados, afectando de este modo su autoestima y motivación en la relación. Muchos terminan asumiendo la conducta de dejar a las mujeres que lideren; se quedan callados y dejan que la mujer lo haga todo; se aíslan y/o terminan buscando otras maneras en las que puedan experimentar ese liderazgo que no experimentan en su hogar.   

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Cabe aclarar que, la idea en las relaciones de pareja no es que la mujer va a dejar de ser líder para que el hombre ejerza su liderazgo. El propósito es que la mujer, de forma sabia, permita y promueva que el hombre asuma su liderazgo. De igual forma, ella también asumirá su liderazgo, pero sin menoscabar el liderazgo del hombre. El fin común es que ambos trabajen como un equipo y que ninguno de los dos sienta que tiene toda la carga.

¿Cómo logramos “bailar” sin pisarnos los pies?    

Lograr que cada cual se pueda desarrollar como líderes y trabajar en equipo en su relación, requiere que ambos realicen sus propias tareas y desarrollen ciertas destrezas. Durante este proceso es importante que se mantenga una actitud de respeto, valoración y de consideración hacia el otro. Veamos ahora las tareas y destrezas a desarrollar de cada uno.  

En hombres que no han desarrollado liderazgo:  

  • Desarrollar destrezas en diferentes áreas tales como: toma de decisiones y solución de problemas; manejo de finanzas; trabajo en equipo; y de comunicación asertiva.
  • Iniciativa para identificar problemas y áreas a trabajar en lo que es la administración de un hogar. 
  • Iniciativa para tomar acciones proactivas a favor de la relación. 
  • Aprender a brindarle seguridad a las mujeres a través de sus acciones y palabras. 

En mujeres que han asumido el liderazgo completo:  

  • Apoyar, animar y creer en su esposo.  
  • Manejar su ansiedad saludablemente.   
  • Fomentar una mentalidad más flexible en torno a cómo se “supone” que se deben hacer las cosas.  
  • Expresar sin reproches o críticas sus preocupaciones y necesidades.  
  • Reforzar los logros e intentos de sus esposos en el desarrollo de su liderazgo.  
  • Darle la oportunidad de que los hombres ejerzan su liderazgo y confiar en ellos, delegando tareas y responsabilidades.    

Una relación con sabrosura  

La salsa es más que el pa’lante y pa’tras, mientras que, de igual forma, las relaciones son más que simplemente besos y caricias. Para disfrutar realmente del “baile en la relación”, necesitamos asumir nuestras responsabilidades y desarrollar nuestro liderazgo; aprender a vivir en pareja; y trabajar con nuestras áreas a mejorar.  

De modo que, así como una pareja de salsa logra desarrollar coordinación y conexión en su baile, de la misma forma se puede alcanzar esa misma coordinación y conexión en nuestra relación de pareja. Una relación en donde el hombre se sienta respetado y la mujer amada de tal forma que puedan disfrutarse su baile sin pisarse los pies.

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