A mí no me molestar cuidar a mi hija

Karla Aimar

Habemus Baby: Karla Aimar

12 de enero de 2016 11:39 am

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Karla Aimar nos recuerda por qué la crianza debe ser una decisión con la que estemos en paz

Niña jugando

Shutterstock

¡Saludos mamás!

Aquí estoy redactando un tanto adolorida pues ayer fue el cumpleaños número 80 de mi abuela y celebramos su vida en grande. Naturalmente fuimos todos a la fiesta: mi esposo, mi hija, mi barriga y yo.

Mi hija tiene un año y nueve meses, y está en la etapa de explorar, correr, tropezarse y perseguir a otros niños que usualmente son más grandes que ella. Mi esposo y yo estamos muy conscientes de esto y nos preparamos mentalmente cada vez que vamos a una actividad.

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La dinámica es que un rato la vela papá y otro rato mamá. Si hay muchos niños mayores que ella, se vuelve un poco estresante la supervisión porque quiere correr al nivel de los demás  y ya ha recibido sus cantacitos  en el cemento. #Normal.

Hemos aprendido que todo esto “forma parte de” y que es una etapa con la que tendremos que bregar durante los próximos años. Cuando nos tenemos que ir, recogemos y nos vamos. No big issue! Máximo ahora que tengo 30 semanas de embarazo y perseguir a mi hija entre tanto muchacho también puede ser peligroso para mí.

Sabemos que aunque queremos estar sentados, tranquilos y dialogando sin interrupciones con los demás, no podremos hacerlo mientras tengamos una pequeña con deseos de explorar el mundo por su cuenta.

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El detalle es que aunque a papá y mamá no nos molesta para nada cuidar de nuestra hija (porque es nuestra responsabilidad hacerlo) parece que a los demás sí, o algo similar.

Me explico: hace dos meses fuimos a una actividad en la que habían muchos niños y jugaban a esconder (superdivertido, yo también lo hice cuando chiquita). La cuestión es que eran muchos, mi hija era la más chiquita y ya había oscurecido. Mientras ellos corrían a toda velocidad mi hija trataba de alcanzarlos y yo estuve pendiente a ella en todo momento.

Hasta donde recuerdo, en ningún momento me quejé, no pedí ayuda a nadie (aunque gracias a Dios mami estaba y mi esposo llegó más tarde) y mucho menos me arrodillé en el piso y miré al cielo suplicando socorro. Tampoco me puse a gritarle histérica a mi hija que tuviera cuidado, que se bajara de aquí o de allá.

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Sin embargo, a pesar de vigilar a mi hija de una manera pacífica, más de cinco personas fueron a donde mí a decirme la misma frase. ¡LA MISMA!

“Ves, eso es lo malo de tener hijos chiquitos, que tienes que estar detrás de ellos todo el tiempo”.

Really?! También me han hecho otros comentarios como: “Ay bendito mija, pobre de ti”, “Esa hija tuya te tiene al palo”, “¿Así es que tú vas a tener otro hijo?” y “No te quiero imaginar cuando llegue el otro”, etc.

Honestamente no me molesta que me digan estas cosas. Solo me hacen cuestionarme si soy la única persona que está consciente y en paz con el hecho de que soy madre, tengo una niña que vigilar y otras responsabilidades que al momento hacen de mi vida una más complicada que la de los demás.

Cuidar de mi hija no es una molestia. Sabía que todo esto venía cuando decidimos tener a nuestro primer hijo. Llegará el día en que podamos volver a disfrutar de una fiesta con tranquilidad y valoraremos el momento grandemente. Mientras tanto, nos gozamos este viaje de ser padres que va a toda velocidad.

¡Linda semana!

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