5 cosas que no sabía que aprendería a través de la maternidad

Karla Aimar

Habemus Baby: Karla Aimar

19 de julio de 2015 08:00 pm

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La maternidad también es una escuela

Madre con su bebé

Shutterstock

Cuando supe que estaba embarazada me preparé para que me cambiara la vida por completo y amar a alguien con una fuerza inmedible porque eso es lo que nos dicen a todos, ¿no? Y ambas cosas son ciertas.

Sin embargo, una vez di a luz y con el paso del tiempo, me percaté que uno va aprendiendo otras cosas que jamás imaginaría a través de los hijos.

Yo por ejemplo aprendí lo siguiente:

#1. La importancia de mi opinión y mis decisiones

Ser madre me obligó a creer más en mi. Esa seguridad llegó como un instinto natural el día que nació mi hija. A partir de ese día mi opinión en cuanto a lo que a mi hija se relacione es más importante que la opinión de cualquier persona (mi opinión y la de papá). 

Muchas personas, usualmente con buena intención, pueden abrumarte de consejos y decirte qué hacer y qué no, porque “en los tiempos de antes se hacía de tal manera” y por ahí seguimos... ¡Oye! Uno no nace sabiéndolo todo, pero hay momentos en los que sientes que es mejor seguir la ruta que trazaste y echar en un bultito todos los consejos. ¡Eso es todo!

#2. A desarrollar paciencia:

No lo voy a negar porque todos hemos pasado por esto y para ser sincera mi instinto maternal afloró, como uno dice, los otros días (cuando me convertí en madre, obviamente). Antes de tener a mi hija me molestaba ir a comer y tener en la mesa de al lado un par de niños gritando, particularmente cuando quería hablar y no podía.

Me he maravillado con lo mucho que ha evolucionado mi paciencia desde que soy madre y lo mucho que me solidarizo ahora con los padres de esos niños (aunque en algunos casos puede que sea falta de disciplina pero para eso necesitamos otra columna). El llanto de mi hija no me desespera, no me molesta. Siempre la atiendo rápido porque entiendo que es su medio de comunicación. Quiere algo, tiene hambre, tiene sueño, tiene calor, el pañal, etc.  ¡La atiendo con una paz que les juro que me sorprende!

#3. A no tolerar a la burla

Cuando tienes hijos pequeños y los ves tan tiernos, inocentes, sin haber probado aún la malicia del mundo, se te hace imposible entender cómo hay gente que se burla de los que tienen algún impedimento, condición física o simplemente no los consideran “niños lindos”. 

Hace poco vi un post en Facebook donde circulado en rojo se encontraba el comentario de una persona que se burlaba de una atleta con Síndrome Down. Me dolió tanto el comentario que presumí automáticamente que este ser no tiene hijos. Estas cosas no deben permitirse y punto. Los adultos sabemos defendernos, los niños no.

#4. A cocinar súper saludable

¡Si dejo a mis abuelos alimentar a mi hija le dan un muslo de pollo frito con amarillitos y también pernil! Para mi es bien importante que mi hija coma vegetales, frutas, arroz y carne sin exceso de sal. Yo soy más reservada con su alimentación y me he dedicado a estudiar recetas y experimentar en mi manera de cocinar de forma tal que todos podamos comer de lo mismo. Si es saludable para mi hija, es saludable para nosotros, ¿verdad? Mamá y Lucero están saludables y ya me despedí de mis libritas de más. #SUCCESS

#5. Que nada es imposible si tienes determinación

Sonará a cliché pero es cierto. Los hijos son un motor para progresar y ser mejores personas, quien lo vea de otra manera no sabe de lo que se pierde.

Aquí estoy yo, criando a mi bebé, abriendo una oficina, cogiendo clases una vez a la semana, buscando clientes, tratando de hacer crecer mi negocio porque mi hija depende de mi y mientras me sea posible, no permitiré que pase necesidad. Renuncié mi trabajo anterior para trabajar por mi cuenta y pasar más tiempo con mi hija, y así ha sido. Cada circunstancia es distinta pero los hijos no llegan al mundo para que detengas tus sueños y te quedes en tu casa encerrada. Al día de hoy he logrado cosas que sé que si mi hija no existiera no las hubiera realizado porque la motivación sería distinta, sería menos.

Creo que podría seguir escribiendo cosas que he aprendido porque como mencioné en la primera oración, los hijos llegan a cambiarnos la vida por completo.

Sí, tengo muchas responsabilidades y el miedo al fracaso es mayor, pero he evolucionado de la mejor manera y no lo cambio por nada.

¡Lindo domindo, mamás!

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