Mucho juicio con el prejuicio

David Bernier

Pensamientos: David Bernier

29 de abril de 2015 06:59 am

[email protected]

Hay sufrimientos que son invisibles al ojo público y no debemos juzgar

Departamento de Corrección

Suministrada

El pasado viernes visité el Hogar Intermedio para Mujeres, adscrito al Departamento de Corrección, cuando el grupo llamado las Veintiocho celebraba su Día de Logros.

Fui invitado porque cinco de ellas laboran en el Departamento de Estado.

Ivette, una de las participantes del programa, al presentarme hizo referencia a expresiones de mi libro “En guardia”, lo que para mí resultó muy gratificante.

Los testimonios allí profesados podrían sensibilizar al más reacio. Ser víctima de un episodio criminal resalta el más intenso y crudo de los sentimientos, pero igual que se ve el acto, es importante conocer al actor.

Pude escuchar a estas mujeres hablar a fondo de sus vidas y las comparé con la mía.

El amor que desde antes de nacer recibí de mis padres y que a diario atestiguo en cada oportunidad, estuvo ausente de sus vidas.

Algunas afirmaron no haber escuchado nunca un “te quiero”; otras reflejaban en sus ojos la añoranza de sentirse vivas.

Recordé el segmento del libro de Octavio Paz, “El laberinto de la soledad”, cuando un hombre, al escuchar un ruido, pregunta que quién andaba por ahí, y su ama de llaves le responde, “no es nadie señor, soy yo”.

La angustia humana expresada por ellas no forma parte de nuestra cotidianidad. Sus sufrimientos son invisibles al ojo público, pero su condena está a flor de piel.

La ausencia de un abrazo a tiempo, de un oído que escucha, de un detalle mínimo de amor, marcaron sus destinos.

Ahora las rescata su gran voluntad personal y una comunidad que cambió el juicio por el cariño, el rechazo por comprensión, el castigo por la restitución.

La ecuación básica de la vida debe llevarnos siempre a la misma conclusión: la empatía, el desprendimiento y el amor son fórmulas infalibles para mejorar la sociedad.

Ninguna reforma podrá ser más exitosa que la que apela a los sentimientos, a la restauración y a la comprensión como principios primarios.

Juicio con el prejuicio.

Me llena de orgullo tener de compañeras de labores, como siempre les llamo, a mujeres que han encontrado en el trabajo digno una herramienta de rehabilitación.

Presiona aquí para visitar nuestra portada.

Cargando...

Continuar

Publicidad

x