7 cosas que aprendí en mi primer año como madre

Karla Aimar

Habemus Baby: Karla Aimar

05 de abril de 2015 07:27 pm

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¿Te identificas con alguna lección de Karla Aimar?

Madre y su bebé

Shutterstock

Hace apenas tres días, mi hija, quien me estrenó como mamá, cumplió un año. En ocasiones así siempre me gusta tomar un tiempo para meditar cómo me ha ido y qué he aprendido en el camino.

A continuación te comparto una lista de enseñanzas que adquirí como madre primeriza durante el primer año de vida de mi hija.

#1. Que durante tu embarazo debes prepararte mentalmente para tener un parto natural así como para una cesárea:

Yo me enfoqué tanto en mi parto, casi como si estuviera hipnotizada. Cogí clases de yoga prenatal y de parto. También me compré la bola de pilates para hacer los ejercicios de rotación y estirar la pelvis. Me aprendí todos los ejercicios de respiración y leía sobre el proceso todos los días. 

Sin embargo, no sabía nada acerca de las cesáreas. A las 37 semanas y media me quedé sin líquido amniótico y mi bebé no estaba en posición. Me operaron de emergencia sin haberme preparado mentalmente para todo lo que me esperaba durante y después del proceso, y eso va  desde el dolor de la recuperación hasta la barriguita que se me quedó que ni con fajas se me ha ido.

#2. Que la gente siempre va a opinar, tú decides si te molestas o no:

Todos tenemos distintas personalidades. Por ende, unos nos molestamos con más facilidad que otros. Siempre he sido bastante reservada con las decisiones que tomo y al principio solía incomodarme mucho cuando otras personas me decían qué cosas debía y no debía hacer con mi bebé.

¡Ya no! Solo escucho y decido qué acojo y qué desecho. Es más, con el paso del tiempo me percaté que yo también suelo hacer lo mismo de vez en cuando y sin ninguna mala intención. Al reconocer mi acción, rápido le aclaro a la persona que esa es mi opinión pero que “cada mamá es distinta” y ella sabrá en su corazón qué es lo correcto.

#3. Que te vas a levantar de noche muchas veces, pero solo por un tiempo:

Me causaron tanto miedo diciéndome que cuando naciera mi bebé no iba a volver a dormir jamás, que me lo creí. Resulta que mi hija comenzó a dormir toda la noche a partir de los tres meses recién cumplidos y esto se alteró únicamente cuando comenzaron a salirle los dientes. Luego todo regresó a la normalidad. Además cada vez que te levantes, aunque estés cansada, lo harás con todo el amor del mundo.

#4. Que muchas madres solteras merecen spa gratis durante los primeros dos años de vida de su bebé:

Antes de tener a mi hija, cuando conocía a una madre soltera que trabajaba y estudiaba  a la misma vez solía pensar que su vida debía ser complicada pero nada más a fondo para ser honesta. Una vez me convertí en madre y experimenté cómo era pasar unas horas sola con mi hija mientras intentaba realizar otras tareas entendí cuán difícil realmente debe ser la vida de una persona que no tiene a alguien que la socorra en sus momentos de cansancio todos los días.

#5. Que bajar de peso ya no será una prioridad (siempre que tu salud no esté comprometida):

Sí, es cierto que mi cuerpo no es el mismo de antes y hay días que me cuestiono por qué no puedo rebajar tan fácil como otras mujeres después de dar a luz. También confieso que hace dos días la costurera que me está preparando el traje para el senior prom de mi hermanita me dijo que “estoy llenita” y le quise tirar la mesa de las telas encima.

Sin embargo, con toda la sinceridad del mundo, son emociones pasajeras. A veces estoy muy cerca de sacar la tarjeta de crédito y pagar por una dieta de esas que te traen la comida de todo un mes. Luego pienso en que ese dinero lo puedo necesitar para mi hija y se me pasa. Quizás lo digo porque sé que son diez libras y no cuarenta ni cincuenta, pero por ahora me amo por haber llevado vida dentro de mi y eso me hace feliz.

#6. Que por momentos sentirás que perdiste tu identidad:

Suena fuerte pero es la realidad. Hay días que me miro en el espejo y estoy completamente desalineada, que me siento cansada y desorganizada por completo. Estos momentos existen, son parte de la maternidad y durarán lo que necesiten para ajustarte a este nuevo modo de vida. Poco a poco le vamos cogiendo la vuelta y volveremos a ubicarnos donde estábamos antes. ¿Yo? Estoy en esas  Smile

#7. Que por más independiente que quieras ser como madre, siempre vas a necesitar ayuda:

Me gusta hacer las cosas por mi cuenta y a mi paso. Muchas veces cometí el error de creerme que podía con todas las cargas, con la bebé, levantarme tres veces en la noche y madrugar para guiar una hora hacia mi lugar de trabajo donde quería hacer un trabajo excepcional y cumplir con mis extracciones de lactancia libre de estrés. Quería llegar a casa y compartir con la nena hasta sentirme satisfecha como madre, bañarla, lactarla, dormirla, en fin, todo. Hasta que un buen día comprendí que soy tan humana como madre y que la ayuda siempre es bienvenida.

Así que mamá, ve a tu paso, sigue tu instinto y no te cierres ante situaciones que puedan beneficiarte y ayudarte a tener un poquito más de calidad de vida mientras te desempeñas en la mejor faceta de tu vida. ¡Es un camino maravilloso!

¡Que pases un feliz domingo!

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